25 de junio de 2019 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

'La venda' se convierte en otra soga para España en Eurovisión

Nuestro país vuelve a cosechar otro clamoroso fracaso en el festival europeo de la canción con la canción interpretada por Miki, que quedó quinto por la cola y vio cómo se imponía Holanda.

Más que sorpresa hacía falta un milagro. Y por supuesto no se dio. Miki defendió con brío su canción, La venda, pero más bien se convirtió en una soga que estranguló las posibilidades de España en Eurovisón y se sumó al ya demasiado largo repertorio de fracasos y ridículos clamorosos en el festival.

En una edición celebrada en Tel Aviv, el joven músico catalán se volvió para España con el puesto 22, quinto por la cola. Otro desastre. En cambio, la alegría de la velada fue para Holanda, uno de los favoritos de este año, con una sencilla pero brillante actuación en una ceremonia donde sobresalió la actuación de Madonna, pero más bien por los gallos que soltó en una actuación más efectista que convincente.

La colorida puesta en escena de Miki trataba de transmitir el espíritu festivo y vitalista de la canción, que habla de derribar los prejuicios que atenazan a la sociedad. Claro que en la puesta en escena le robó protagonismo Paco, una marioneta de tres metros, que se convirtió en uno de los detalles más comentados de la noche.


Al final, ganó la canción que todos predecían desde un principio, Arcade, de holandés Duncan Laurence. No fue el ganador para el jurado profesional (donde destacó Suecia) pero sí para el público, que lo coronó como sucesor de Netta.

Los hubo peores... pero pocos

La sorpresa de la noche la protagonizó Italia, que quedó segunda en una reñida votación. Mahmood continúa la misma línea de buenos resultados obtenidos por su país en el festival tras sus años de ausencia.

En la ronda de votaciones se vivieron momentos de gran nerviosismo cuando, tras la votación del jurado, parecía incluso probable que ganara Macedonia del Norte, que posteriormente recibió aún menos puntos que los que obtuvo Miki. Lo mismo que pasó a John Lundvik, el representante sueco, que tras ganar la votación del jurado apenas recolectó puntuación de los telespectadores.

Pero poco consuelo representa para nuestro país en otra decepcionante participación, que a buen seguro volverá a reabrir por unas horas el debate sobre si hay necesidad de tener que pasar y pasear este bochorno por Europa una primavera tras otra. Y van cincuenta desde que ganamos la última vez el festival.

 

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