Doña Sofía merece una jubilación tranquila, se lo ha ganado

Doña Sofía.

Doña Sofía.

Ante los escándalos íntimos y financieros que salpican a Don Juan Carlos y por los cuales tendrá que responder ante la justicia, la pregunta es; ¿qué pasará con la reina Sofía?

El Rey Felipe VI se enfrenta a una decisión desgarradora: el tener que elegir entre su padre o la Monarquía. Las noticias sobre los "presuntos" escándalos financieros e íntimos de Don Juan Carlos siguen corriendo como la pólvora y hay que tomar cartas en el asunto. La Jefatura del Estado no puede estar ni manchada ni señalada.

Demasiado peso el del ex Jefe del Estado durante 40 años para que ahora sus supuestos negocios irregulares se traten como el de cualquier ciudadano. A efectos de la opinión pública eso es prácticamente imposible, se pongan los defensores a muerte de Don Juan Carlos como se pongan.

Ya se prepara su salida del Palacio de Zarzuela debido a que la presión resulta insostenible y hay que tratar de desvincular a Felipe VI de los investigados negocios turbios de su padre. La Monarquía tiene la obligación de ser ejemplarizante y nuestro Rey lo sabe.

La gran incógnita ahora también es saber qué pasará con la reina Sofía. Los últimos años han sido durísimos para ella. Primero, con el "destierro" en Suiza de la Infanta Cristina y el encarcelamiento de lñaki Urdangarín, y ahora -en su vejez- tiene que asistir al esperpento de que toda la sociedad sabe que su esposo se enamoró locamente de Corinna Von Larsen, hasta el punto que planteó a sus hijos el deseo de casarse con la aristócrata alemana.

Ya lo dijo la princesa Lady Di en aquella famosa entrevista a la BBC británica, cuando entre lágrimas confesó que "eran 3 en su matrimonio", en clara alusión a que Carlos de Inglaterra siempre estuvo con Camila Parker y finalmente terminó casándose con el gran amor de su vida. Para cualquier mujer no es un plato de gusto y Doña Sofía ha tenido que sufrir lo suyo con los amoríos de Don Juan Carlos.

Parece ser que fue en 2004, en un viaje de negocios, cuando se conocieron y Don Juan Carlos quedó prendado con la belleza, la juventud y la inteligencia de la empresaria alemana. Iniciaron un romance que la llevó a mudarse muy cerca del Palacio de la Zarzuela y el Rey emérito y Corinna emprendieron una relación que traspasaba más allá de las paredes de su nidito de amor. Las cosas no terminaron bien y ahora -a sus 82 años- el Rey se enfrenta a la traición de su ex-amante y a un proceso humillante y doloroso.

El papel de la Reina ha sido determinante en tantos años de reinado. Gran profesional, discreta, siempre en su papel y una señora de los pies a la cabeza. Sería bueno que los asuntos turbios de Don Juan Carlos no la salpicasen a ella, teniendo en cuenta que el "único" vicio que tenía Doña Sofía era escaparse con su hermana Irene de Grecia a los conciertos de música clásica.

El Rey Emérito tendrá que responder ante la Justicia si finalmente es reclamado por ella y Doña Sofía merece una jubilación tranquila. Se lo ha ganado.

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