21 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Beaumont da la puntilla a Sánchez poniendo las cartas democráticas sobre la mesa

En poco tiempo que lleva gobernando, el líder del PSOE ya ha demostrado que el "escrúpulo" con las reglas del juego democrático es de lo más moldeable para él. Ya está casi todo inventado.

La actitud de Quim Torra en los últimos días demuestra que el presidente de la Generalitat después de una pequeña tregua vuelve por los fueros más radicales del independentismo y los analistas políticos empiezan a advertir de lo que pueda pasar.

Más que nada porque casi todo está inventado ya como recuerda este viernes Antonio Martín Beaumont en su columna de La Razón: "La calle es mía. La equivocada declaración de Manuel Fraga siendo ministro de Interior cuando gobernaban otros tiempos, es a la que parece agarrarse Quim Torra cuando reina la democracia en España. Cruces en las playas, sombrillas amarillas, lazos en las farolas, esteladas, pancartas vindicativas de “presos políticos”, marquesinas de autobús con sogas amarillas para ahorcar a los Reyes y hasta un restaurante leridano cuyo menú ofrece Guardia Civil a la brasa son muestras, a las bravas, de que el espacio de todos ha sido "expropiado" por el independentismo para que sea ocupado exclusivamente por su simbología". 

La contradicción es de tal calibre que Beaumont ironiza escandalizado que "quemar la bandera de España, pitar al Rey o el himno nacional, recibir al Jefe del Estado con una pancarta con su cabeza boca abajo debemos entenderlo como muestras de saludable  libertad de expresión" pero "quitar los lazos amarillos de las calles de todos es una práctica tan intolerante que obliga a la actuación de los Mossos para identificar a los insolentes y que la Generalitat pueda imponerles la debida multa por incívicos".

Es, a juicio del periodista, "el mundo al revés: tolerancia con lo ilícito y palo largo con el que simplemente pide respeto a la ley".

Vamos, que "Cataluña se desliza de forma tosca y preocupante hacia el sueño de cualquier totalitarismo, donde el derecho a expresarse sólo lo tiene una parte de sus habitantes. Todo muy moderno, pacífico y cosmopolita, como reza el agitprop indepe. Ellos son los respetuosos con las leyes, libertades y derechos de todos; los otros son los carcas, violentos y fachas", se queja el director de ESdiario.

Y por si fuera poco, "mientras esto ocurre en Cataluña, el Gobierno de Pedro Sánchez, tan escrupuloso con las formas democráticas como para querer arrebatar por decreto la potestad de veto del Senado sobre el techo de gasto público,  sigue calibrando el decretazo para bajar los restos de Franco de Cuelgamuros de manera urgente. Porque, naturalmente, una democracia consolidada no puede seguir consintiendo ni un día más tener a un dictador enterrado en un monumento público como el Valle de los Caídos".  

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