23 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cientos de empresarios contienen la risa ante la ministra de Industria

La primera jornada del Congreso de la Empresa Familiar, inaugurada por el Rey Felipe, reúne en Valencia a un buen puñado de ilustres empresarios que se reivindican como parte de una "tribu".

Su Majestad el Rey acudió este lunes, como cada vez que se celebra, al Congreso de la Empresa Familiar, hablando en valenciano y recordando que estas compañías son un referente por sus valores y compromiso social.

Alertó también Don Felipe de que no se diferencie entre empresarios y emprendedores pues todos requieren esfuerzos, ilusión y comportan riesgos para enfrentarse a los problemas diarios. A diferencia de lo que ocurre últimamente, el jefe del Estado fue recibido con el Palacio de Congresos de la Ciudad del Turia en pie e incluso se escucharon vivas al Rey tras una larga ovación.

El presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Francisco Riberas, en plan revolucionario reivindicó la evolución económica y social registrada en España en los últimos 40 años gracias al marco proporcionado por la Constitución de 1978 y se atrevió a cargar contra aquellos que afirman que los empresarios crecen a costa de sus trabajadores y obvian su impacto positivo sobre la sociedad española. Riberas nos tiene maravillados a los periodistas económicos, pues ha pasado de no hacer prácticamente declaraciones a no callarse nada de nada.

La ministra Reyes Maroto, titular de Industria, esbozó lo que dice que hace su Gobierno en pos de los empresarios; facilitarles las cosas, atraer talento, apostar por la tecnología 4.0... los 700 asistentes hicieron malabarismos para no reírse abiertamente.

Ximo Puig sostuvo que el sector público está para ayudar a los empresarios, los que crean empleo

El que estuvo bastante acertado fue el presidente valenciano, Ximo Puig, que advirtió de los peligros del soberanismo que lleva a enfrentamientos estériles, al empobrecimiento y como muestra el botón británico del Brexit. El sector público está para ayudar a los empresarios que son los que crean empleo, remató, y dijo con el corazón en la mano, que ellos no querían crecer a costa de los desaciertos de los políticos catalanes. Arrancó hablando de Adam Smith, no les digo ná y les digo tó.

A pesar de lo que diga el CIS y sus adláteres, la encuesta interactiva entre los representantes de un porcentaje sustancial del PIB español demostró en tiempo real que nuestros empresarios están muy preocupados por la situación actual, que están muy "amarretas" y que prefieren reinvertir sus ingresos, pues no van a incrementar mucho su plantilla con respecto a la última entrega de esta misma encuesta. Se ve, que volvemos a estar más cerca de los parámetros de la crisis que ya pensábamos haber superado.

Juan Roig, presidente de Mercadona, fue como siempre fuente inagotable de titulares. Arrancó afirmando que hablaba de empresas y de empresos, para que los ortodoxos del género no se sintieran ofendidos y para reivindicar el orgullo de ser empresario.

Juan Roig afirmó que lo que más dinero da es... la droga

Dijo que son ellos los que deben pelear por su buen nombre pues pagan más que nadie en impuestos y cotizaciones para la seguridad social, sólo Mercadona paga más de 200 millones de euros por este concepto, y dejó al respetable frío al asegurar que si quisieran ganar más dinero se dedicarían a la droga que es lo mas beneficios reporta.

Sin embargo, van contracorriente, asumen los riesgos y luchan no sólo por las manos de sus trabajadores (metáfora del trabajo) sino también, por su cerebro y su corazón. Desveló que sus 1.600 supermercados se llaman así tras un viaje a Italia, en el que decidió quitarle una ene a un mercado que se encontró en aquel país (Mercadonna) y que su familia lucha todos los días por sus 84.000 empleados directos.

El estudioso hindú, todos lo son, Raj Sisodia, habló de cómo el capitalismo ha traído la prosperidad y el desarrollo a todo el mundo más que ningún otro sistema mientras que Arturo Bris, desde Lausanne con desamor, nos informó de que España estaban perdiendo puestos entre los países más competitivos del ranking mundial.

Me di cuenta de que llegaba a un lugar lleno de buenos empresarios al encontrarme a la entrada con María José Álvarez, presidenta del Grupo Eulen, rodeada de una muleta y dos sobrinas jóvenes y bellas que le acompañan a todos los lados para aprender el negocio.  

Tras un frugal almuerzo -es imposible comer bien en un puñetero cóctel-, los Tricicle nos mostraron su chou que resume 40 años de convivencia de este trío de catalanes, cuyo humor es tan universal, que no tienen que pronunciar una sola palabra.

Dicen que lo mejor de la mascletá es el último petardo que es el gordo. El presidente de KPMG España, Hilario Albarracín, luchó con fuerzas denodadas para que los asistentes no cayeran en los dulces brazos de Morfeo pues la tertulia fue justo después del almuerzo.

Ahora que todos los días se celebra algo quiere establecer el día del empresario. Esta agradable charla tuvo como contertulios a Simón Pedro Barceló, copresidente del grupo que lleva su apellido y que fue en su momento el senador más joven. Por eso recomienda alejarse de la política y escuchar mucho a los mayores.

Entrecanales señaló que las empresas familiares son como una tribu

Marc Puig, que va para los 3.000 millones de euros vendiendo colonias durante más de 100 años, pidió que se enseñen en las escuelas conceptos básicos de la economía y José Manuel Entrecanales dijo que los asistentes eran como una tribu. La de las empresas familiares. Él de hecho ha vivido en carne propia lo que es vender la empresa pues su madre es una Domecq y vendieron por una pasta la compañía a principios de los 90.

Parafraseó a un amigo suyo para decir que nunca se lo perdonaría a sus primos. Por cierto, no hacía más que enseñarle la suela del zapato a los del público lo cual es una grave ofensa en el mundo árabe. Es un soso con mucho sentido del humor que debería estar en las tertulias televisivas y yo ocupar su puesto al frente de Acciona.

Por cierto, el alcalde de Valencia, Joan Ribó, no acudió en bicicleta a este acto. Quizá porque hacía un viento huracanado o quizá porque desde el consistorio el Palacio de Congresos, como todos sus homólogos, quedan donde Judas perdió la capa pues requieren espacios muy abiertos y miles de metros que nunca están en las almendras de las ciudades.

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