19 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

¿Qué hará Podemos con la información antiterrorista del Pacto que no firman?

Iglesias, presidiendo una reunión de Podemos.

Iglesias, presidiendo una reunión de Podemos.

Muchos en el PP, de forma discreta y en privado, critican que se les dé sillón a los de Pablo Iglesias en unas reuniones clave para nuestra seguridad a lo que solo asisten de "oyentes".

Nadie en el Partido Popular se ha atrevido a exigir -como lo ha exigido gran parte de la opinión pública- que Podemos y sus siniestros dirigentes no pudieran acudir al Pacto Antiyihadista, al Antiterrorista en general, si antes no firmaran ese acuerdo. Algunos, varios, dirigentes del partido de Rajoy recuerdan que, en tiempos del ministro Fernández, el PP se planteó muy en serio esta cuestión  pero la iniciativa no prosperó entre otras razones porque el Gobierno, probablemente la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, consideró que la marginación de Iglesias y sus monagos les concedía el favor de presentarse como “víctimas” de la casta. Como suena. Un error mayúsculo que tampoco ahora con tantos muertos en Cataluña se ha querido enmendar.

Hubo entonces debate y lo ha habido también ahora; soterrado e indignado pero debate. Si en aquella circunstancia sin muertos en las calles españolas Ciudadanos hubiera apoyado la tesis del PP con seguridad, Pablo Iglesias o sus comilitones no habrían hollado con su papel de “observadores imparciales” la Mesa del Pacto. Iglesias piensa como la CUP que la derecha mundial es terrorismo, y sus acompañantes de ocasión, los sediciosos del PdeCat y de Esquerra abominan de la compañía de quienes les están ayudando a resolver el espantoso atentado de Cataluña; ellos tampoco están con el Pacto, no soportan que nadie les robe protagonismo en el espantoso suceso. Abominable el comportamiento de unos y de otros.

Iglesias se ha permitido el lujo de estar como paseante en Cortes porque le ha dado la gana, porque ha logrado causar pavor en las filas de los bienintencionados demócratas,  porque así continúa engañando a los incautos o a los costaleros de la izquierda radical, y porque siempre encuentra (PdecaT y Esquerra) socios en la miseria. “Estoy en la reunión pero no firmo”, “No me comprometo”; algo realmente bochornoso. A los firmantes de ese acuerdo no les ha parecido ni siquiera peligroso que los soviéticos se enteren de lo que se habla y se discute en la reunión, asuntos probablemente de gran enjundia desde el punto de vista de nuestra seguridad nacional. No les ha conturbado, a mayor abundamiento, el más que probable uso que puedan hacer de ese conocimiento los simples “oyentes” u “observadores” que tanto da para el caso.

Una vez más, la democracia es tonta porque, como asegura un diputado muy notable del PP: “¿Nadie recuerda cuál es la opinión sobre el combate contra la Yihad del principal teórico de Podemos, Juan  Carlos Monedero?” Pues es ésta: “Que la lucha del pueblo árabe crezca en todo el continente y como pólvora salte a Europa y Estados Unidos” O sea, los cómplices ideológicos y políticos sentados al lado de las víctimas; no se puede ser más idiota. Tampoco menos precavido con quienes como Garzón, el líder más valorado de España -así está el país, qué pena- califica el espantoso atentado de Barcelona  de simple “atropello” como si un conductor poco avezado se hubiera cargado a un cicloturista.

¿Nadie recuerda la opinión de la Yihad de Monedero?: Que la lucha del pueblo árabe crezca en todo el continente y como pólvora salte a Europa y Estados Unidos

El Partido Popular en su estricto y digno papel institucional ha conseguido que en estos días pasados nuevamente el Estado haya vuelto a Cataluña, pero poco más porque sus presuntos anfitriones han tenido con los gobernantes de España toda suerte de desmanes, “feos” de los que se quejan en privado (no vaya a ser que se sepa) muchos, no pocos, dirigentes del PP que se lamentan de que el dúo Puigdemont-Colau y el añadido insoportable del consejero Forn comparecieran en público sin  esperar  a que el jefe del Gobierno del Estado llegara a Barcelona.

No aceptan o lo que es casi peor les trae por una higa que, mientras no triunfe la sedición separatista, Rajoy está un escalón por encima de Puigdemont en la estructura política de España. El escalafón se lo han saltado las autoridades regionales  a la torera. Los denunciantes del PP que ruegan anonimato porque los españoles de bien somos así de cautos, se mesan los cabellos recordando, además, que las autoridades catalanes ni siquiera tuvieran el detalle de expresarse mínimamente en castellano, algo que los mandatarios internacionales, Trump incluido ¡fíjense¡, hubieran agradecido.

Es probable que desde Estados Unidos a Alemania se haya tomado nota directa de esta descortesía que, elevada al cubo de la eficacia contra el terrorismo internacional puede quedar planteada así para el futuro: ¿algún país importante suministraría información a unos servicios de inteligencia catalanes huidos de España? Naturalmente que no. Pero a Puigdemont esta nadería no parece importarle. Su intención desde el primer momento ha sido demostrar al mundo que ellos solos pueden con todo, que la compañía de la Seguridad del Estado ha sido sencillamente un apoyo cordial.

El president ni se va a apear del maldito “proces”, ni va a reconocer que sus “Mossos” la pifiaron no deteniendo de antemano a los barreneros que estaban preparando una auténtica y mortal “cremá” en un chalet de la costa. El mismo CNI que el jefe de la Policía Autónoma citó en varias ocasiones, el mismo, es el que ha venido advirtiendo que Barcelona era una plaza del mayor interés para los asesinos del Daesh. No hace ni un par de meses que el director del Centro Nacional de Inteligencia advertía a un grupo de periodistas que existía la convicción de un  próximo golpe terrorista en  España y más concretamente en Barcelona. De una forma ciertamente confianzuda  se expresaba así: “Es un milagro que todavía no estemos como en París o en Niza”.

Si esto lo sabíamos de tan buena fuente los periodistas, ¡qué no sabrían las diferentes policías, incluidos, claro está, los Mossos! ¿De verdad no conocían los sermones terroristas del imán de Ripoll? ¿Tampoco habían identificado a los fieles que asistían enfervorizados a sus ceremonias sangrientamente iniciáticas? La democracia boba que es el signo característico de nuestro orden social también intoxica a la reinante en Cataluña, tan perfecta ella que tiene su sostén en los pandilleros de las CUP que han estado ausentes en los actos de repulsa de Barcelona. Estos días en Internet se ha hecho fuerte una historia convertida en “trending topic” mundial.

Cuenta una reunión entre el Rey de Arabia y el presidente ruso Putin. El primero le pide permiso para construir una magna mezquita en Moscú, más grande incluso que la de La Meca. Putin le responde: “No hay problema pero solo con una condición: que autorice a que se construya en su capital árabe una gran iglesia ortodoxa”. El árabe responde: “No puede ser”. “¿Por qué?” pregunta Putin. “Porque su religión no es la verdadera y no podemos consentir que se engañe al pueblo”. Contestación final del ruso: “Yo pienso igual de su religión y sin embargo permitiría edificar su templo si hubiera correspondencia, así que hemos terminado”.

La boba democracia española seguirá insistiendo, ya lo verán, tras la infame tragedia de Barcelona en que todos somos iguales. Incluso los jefes de Podemos que no firman, pero van de “oyentes” (¿para informar luego a quién?) al Pacto Antiyihadista.

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