20 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
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7 propuestas para un "finde" de blanco y nieve por Europa

Si en estos meses de invierno puedes hacer una escapada, te proponemos disfrutar de las preciosas nevadas de Europa

¿Te apetece desconectar después de unos "intensos" días en familia?: Holidu, el buscador de alquileres vacacionales, te propone un fin de semana repleto de instantáneas imborrables, actividades invernales y ciudades vestidas de blanco. En invierno puedes probar todas las delicias de la gastronomía sin tener que preocuparte por mantener el «cuerpo bikini», puedes patinar sobre el hielo y ¡caminar sobre mares o ríos helados!

¿Cómo te suena acabar la jornada escuchando la leña crepitar en la chimenea mientras observas, a través de la ventana, como se posan los esponjosos copos? En todas estas ciudades la nieve se apodera del paisaje urbano, dándole un aspecto distinto ¡parecen sacadas de un cuento! ¿De verdad prefieres quedarte en casa quejándote del frío y viendo series?

Helsinki, Finlandia

La capital finlandesa se corona como la ciudad más blanca de todas y también la más divertida. Al ser la ciudad más grande del país, Helsinki tiene mucho que ofrecer a los turistas que la visiten durante los fríos meses del invierno.

Por la mañana, cuando la nieve aún está fresca e inmaculada, es el momento de lanzarse a la calle a explorar y hacer fotos increíbles. Finlandia es conocida por la exquisitez de su diseño, y Helsinki no sería la capital si no fuera un digno representante, prueba de ello es la primera visita, el Museo del Diseño ¡entre los más antiguos del mundo! Cuando se acerque la hora de comer, toca probar algo nuevo. Te proponemos escoger entre tres platos típicos de la gastronomía finesa: el Lohikeitto (sopa con salmón nata y patatas), el Kalakukko (pastel de pescado) y el Graavi Lohi (Trucha). Dos buenos restaurantes para hacerlo son Lappi y Ravintola Kuu.

Por la tarde va siendo hora de moverse un poco así que ¡salte a deslizarte en trineo! Los finlandeses tienen un trineo de plástico llamado «pulkka», disponible en cualquier tienda de la ciudad por 10€, que te puedes llevar a cualquier parque para disfrutar junto con los lugareños. Luego puedes darte un paseo alrededor de la ciudad disfrutando de la riqueza de la arquitectura local, como la Estación Central, un edificio de piedra al estilo art Nouveau finlandés flanqueado por cuatro esculturas gigantes.

Para acabar la jornada, nada mejor que el contraste frío-calor para liberarte del estrés y de las toxinas, como hacen los lugareños. Una buena opción es la imponente Sauna Löyly. Otra opción es darse un baño a orillas del Mar Báltico en la Piscina Allas, junto al puerto.

 

Tallín,Estonia 

Tallín, el centro cultural y la capital de Estonia, ha sabido siempre mantener su encanto y su belleza y resulta especialmente mágico y romántico durante los meses de invierno. Situada en el Mar Báltico, la ciudad se viste de blanco en esta época del año y consigue hacerse con el segundo puesto, pisándole los pies a Helsinki.

Disfruta paseando por el casco antiguo, que experimenta una verdadera transformación durante las celebraciones navideñas. Puedes terminar el paseo frente a la impresionante Catedral Alexander Nevsky para fotografiarla bajo el manto blanco y visitarla. Para almorzar te recomendamos el restaurante Rataskaevu16, acogedor y romántico y se puede pedir la carta en castellano. Después te puedes entregar al deporte de invierno en el Recinto del Festival Estonio de la Canción, que se transforma cada año en un centro de actividades deportivas ¿Quieres probar el snowboard, el esquí, o simplemente deslizarte en trineo? Estás en el lugar adecuado. Al caer el sol, date un paseo nocturno y acércate a descubrir los mercados locales y probar el vino caliente (si, has leído bien). Un buen lugar para ello es el Mercado de Raekoda Plats, frente al ayuntamiento. 

 

Vilna, Lituania

Tercer puesto para la capital lituana, por detrás de Tallin, con solo un día menos de nieve al mes. La ciudad destaca por su arquitectura y su casco histórico medieval fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994.

Disfruta de las perlas de la bella arquitectura de la ciudad, como la Iglesia de Santa Ana, en el centro histórico. El templo es uno de los emblemas de la ciudad y con sus ladrillos rojizos aporta una nota de color sobre el manto blanco. El abundante arte urbano que cubre las calles de Vilna es otro atractivo más. Un ejemplo es el popular graffiti que representa un beso entre Trump y Putin. Por la tarde puedes visitar el Museo Nacional de Arte de Lituania para familiarizarte con la historia artística local. Después de un largo y extenuante día sobre la nieve, no hay nada mejor que od “užkandžiai prie alaus”, una tradición lituana que viene a decir: cada vez que te tomes algo de picar ¡tienes que acompañarlo con una cerveza! Si eres de los que les gusta ir de tapas, ya vienes entrenado de casa.

 

Turku, Finlandia

La ciudad más antigua de Finlandia se sitúa 3 puestos por debajo de la capital. Turku está ubicada en una ruta comercial de la costa sudoeste entre Suecia y Finlandia, de ahí su nombre, que significa mercado. Durante el invierno, cuando las temperaturas bajan y los primeros copos de nieve se posan sobre el suelo, la ciudad se transforma por completo.

Para comenzar tu aventura nórdica en Turku camina alrededor del casco antiguo de la ciudad disfrutando de joyas arquitectónicas como la Catedral, obra del gótico alemán donde se profesa el culto luterano. Después puedes acercarte a la desembocadura del río Aura para visitar su emblemático Castillo de piedra gris ¿Quieres saber cómo llegar allí? Fácil ¡solo tienes que enfundarte unos patines sobre hielo y deslizarte sobre el Aura!  Durante el invierno, el río está completamente congelado y puedes caminar o patinar sobre él para atravesar la ciudad.

Después de tachar «río congelado» de tu lista de transportes públicos por usar, toca darse al disfrute gastronómico en el mercado cubierto Turun Kauppahalli, el sitio adecuado para degustar todas las delicias locales. Y para rematar la jornada ¿Quieres una experiencia local inolvidable? Pues ¡a jugar al hockey sobre hielo con los lugareños! Es uno de sus pasatiempos favoritos.

 

Oslo, Noruega

El sexto puesto se lo lleva la capital Noruega, una capital europea rodeada de espacios verdes y bosques. Sencillamente, la ciudad perfecta para una escapada urbana de fin de semana en la nieve.

Antes de nada te conviene comenzar el día con un desayuno para campeones que te prepare para la acción, puedes hacerlo en Fuglen. Cuando estés listo, la primera estación es la Ópera de Oslo, una verdadera obra de arte que, según algunos, representa un barco varado. Después le toca el turno a la ciudadela de Akershus, ¡un viaje en el tiempo hacia finales del siglo XIII! Para deleitarse el paladar acércate a Mathallen, el mercado hipster de moda en Oslo, todo un referente gastronómico.

Después de comer, acércate a la terraza del Hotel The Thief para disfrutar de una de las mejores vistas panorámicas de Oslo. Luego toca impregnarse del ambiente navideño patinando en la plaza Spikersuppa, que durante el invierno se transforma en una pista de patinaje donde las familias acuden para relajarse y disfrutar al sonido de los villancicos. Si quieres completar el día con una buena cena te recomendamos Albert Bistro.

 

Kiev, Ucrania

La capital Ucraniana, a orillas del río Dniéper es toda una joya arquitectónica, llena de encanto e historia, que brilla con luz propia cuando se viste de blanco. Además, no tienes ni que rascarte el bolsillo, ya que se trata de un destino low cost ¿Te atreves a descubrir uno de los tesoros más fascinantes de de la Europa del este?

Kiev es mágico cuando se cubre de nieve, así que no se puede comenzar el fin de semana sin salir a explorar los monumentos históricos que alberga la urbe, por ejemplo el Kiev Pechersk Lavra (Monasterio de las Cuevas), el monasterio ortodoxo más antiguo de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad desde 1990, con sus elegantes cúpulas doradas y su imponente belleza oriental. Otro imprescindible durante tu visita a la metrópolis es la Catedral de Santa Sofía, todo un baño de color con sus cúpulas verdes y sus ornamentos dorados que reflejan con fuerza los tímidos rayos de sol invernales.

Si te entra hambre durante el paseo, no dudes en probar la Street Food ucraniana, como los deliciosos perritos calientes rebozados de Kyivska perepichka. Por la tarde puedes dar un romántico paseo a orillas del Dniéper, o ¡directamente sobre él! Está helado, así que no necesitas barco para recorrerlo.

 

Kaunas,Lituania

La segunda ciudad lituana de la lista, por detrás de Vilna, es la que más ha sabido conservar sus raíces nacionales y es toda una belleza báltica, con personalidad propia donde confluyen no sólo lo tradicional y lo moderno, sino también las aguas de dos ríos: el Neris y el Niemen.

Para empezar con buen pie, nada mejor que un buen desayuno, y ya que estás, prueba algo típico, como los donuts tradicionales de Spurgine. Y ahora que tienes fuerzas, nos vamos de aventura a la edad media con el castillo Kauno Pilis, un edificio gótico de mediados del siglo XIV situado en una colina a orillas del Niemen, cerca de su confluencia con el Neris. Cuando las aguas de ambos ríos se congelan y el castillo se cubre de nieve la escena se transforma y parece sacada directamente de Juego de Tronos.

Si tu aventura épica te ha abierto el apetito, tenemos la especialidad local perfecta para tí: el Cepelinai, elaborado con una masa de patata rellena con carne de cerdo servida con salsa agria y salsa de bacon. Para degustarla te puedes acercar a XXXL Cepelinai. Por la tarde puedes tomar el Ferrocarril funicular de Aleksotas, uno de los más antiguos del mundo todavía en funcionamiento, para llegar a la Basílica de la Resurrección, desde la que puedes disfrutar de unas vistas de infarto.

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