Animales contra reembolso

Hay que recordar que la compra-venta de animales entre particulares es ilegal. Por mucho que en algunos portales web se anuncien

El otro día un amigo me llamó indignado. Había ido a una empresa de mensajería, a realizar unos envíos y vio un cachorro de perro. Como le extrañó, preguntó por él y le dijeron que era una devolución. Alguien lo había comprado por internet y al recibirlo, le había parecido que era “feo”, así que no se lo quiso quedar y lo devolvió. Sin más.

No se distinguir apenas razas de perros, ni de gatos. Para mí un perro es un perro y un gato es un gato. No existe más diferencia. Puede ser más pequeño, más grande, más joven, más viejo, con pelaje de color canela, negro, a rayas, con manchas,…me da lo mismo.

Para mí, lo importante es que un animal es alguien y no algo.

Es una cuestión de responsabilidad que cuando alguien decide incorporar un animal en su vida, se cuestione si puede hacerse cargo de uno grande por el espacio que pueda requerir, de un cachorro, porque es más dependiente, que el animal necesite más o menos ejercicio,…pero nunca he entendido la necesidad y el empeño de conseguir una determinada raza de animal.

¿De verdad es necesario también presumir de si tengo tal perro o cual gato, cuando lo paseo o subo fotos a Instagram? ¿Quiero alguien que vaya a formar parte de mi familia o quiero un bolso que haga juego con mis zapatos?

Cuando se banaliza con las vidas, tenemos un problemón tan grande como el que convierte en miseria la vida de cientos de miles de animales cada año y nos roba el alma a miles de personas en este país.

Por una parte, la cosificación de un ser con capacidad de sentir y sufrir, al que trato como un objeto, una propiedad con la que puedo hacer lo que quiero, ya que al fin y al cabo es mía, porque he pagado por ella.

Por otra parte, una actividad en muchos casos ilícita, porque hay que recordar que la compra-venta de animales entre particulares es ilegal. Por mucho que en algunos portales web se anuncien sin tapujos particulares que venden animales, y pese a que las autoridades no persigan este fraude.

A esto hay que sumar las condiciones de vida de los animales que son vendidos y la de sus progenitores, especialmente sus madres, violadas y obligadas a parir constantemente para que les arrebaten a sus hijos, hasta que sus desgastados cuerpos ya son sirven y son desechadas.

Sin olvidar otra de las graves consecuencias de este inmoral negocio: el abandono de animales y sus secuelas. Sí, porque al contrario de lo que muchas personas piensan, las perreras y protectoras están llenas también de perros y gatos “de raza”. Tener un determinado tipo de animal no implica que, cuando te canses de él, vayas a encontrar a alguien dispuesto a quedárselo.

Y mientras se fomenta la persistencia de este cruel negocio, el de la compra-venta de vidas, los refugios de las protectoras están desbordados, y las personas que se ocupan de ellos desesperadas, por no poder hacer frente a los pagos, ni dar a todos los animales la calidad de vida que nunca debieron perder.

Por no hablar de las decenas de miles de perros y gatos que son ejecutados cada año en las perreras, contratadas por nuestros ayuntamientos y pagadas con nuestros impuestos, en otro detestable negocio a costa de los animales.

Y aunque generalmente nos centremos en perros y gatos, por ser los más comunes, no podemos olvidar pájaros, conejos, hurones y otros tantos animales.

A ti, que me estás leyendo, por favor, reflexiona antes de incorporar un animal en tu vida. Nunca puede ser un acto impulsivo, porque de las consecuencias de tu decisión depende su vida.

Si has decidido que quieres incorporar un miembro no humano en tu familia,  piensa en qué va a necesitar (alimento, cuidados veterinarios y de higiene, espacio y confort y parte de tu tiempo y afecto) y qué puedes ofrecerle. SI no estás preparado/a en ese momento, o no vas a asumirlo, retrasa o descarta esta decisión.

Nadie te obliga a convivir con un animal. Si por el contrario, te comprometes a seguir adelante, acude a la protectora más próxima. Aunque no lo sepas, seguro que tienes alguna cerca. Sólo es cuestión de preguntar o de buscar en redes. Allí te podrán asesorar y podrás encontrar a ese animal que cambiará tu vida para siempre.

Yo te doy las gracias, en nombre de los que han sido adoptados y de los que nunca han sido abandonados.

 *Coordinadora provincial de PACMA en la provincia de Valencia.

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