24 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Hidratación en otoño, el secreto para estar en plena forma

La llegada de las bajas temperaturas hace que pasemos por alto un hábito que resulta fundamental para mantener nuestro cuerpo en óptimas condiciones: la hidratación. Tiene consecuencias.

Las ventajas que un adecuado nivel de hidratación brinda a nuestro cuerpo son de sobra conocidas por todos, y los famosos 2 litros de agua que hay que ingerir el día son una máxima que ha calado como parte de la sabiduría popular ya, con beneficios físicos que se notan tanto por dentro como por fuera. Este “mantra” es fácil de cumplir cuando la meteorología acompaña con temperaturas veraniegas, ya que con el calor el cuerpo demanda H2O de manera natural.

El problema llega cuando el otoño y el invierno nos hacen sacar los jerséis y los abrigos del trastero, porque además de que parece que necesitamos menos hidratación por el menor sudor inherente a estas estaciones, los alimentos que ingerimos son también menos ricos en agua. Esa situación hace que descuidemos el consumo del alimento más esencial de todos. Reducir la ingesta de líquidos hace que nuestro organismo se estrese más y los efectos se notan tanto internamente, con problemas de digestión, como externamente, con signos que se reflejan fundamentalmente en la piel.

 

Si además de mantener una buena hidratación reforzamos con la aplicación de un serum facial de manera periódica, conseguiremos que luzca brillante y sana igual que en los mejores días de verano. Pero es que una buena hidratación reduce el riesgo de sufrir gripe y resfriados, algo fundamental en este año de pandemia, ya que un organismo bien hidratado es también un organismo bien oxigenado y con mejores defensas, con mucosas intactas que son la mejor barrera ante los agentes patógenos. 

Una mala hidratación produce además más hambre, con lo que conlleva una mayor propensión a engordar, ya que la quema de grasas usa lípidos como fuente de energía poniendo en marcha procesos metabólicos que requieren de la presencia de agua en nuestro cuerpo, de allí que una buena hidratación ayuda a adelgazar incrementando el gasto metabólico. Además, evita la retención de líquidos, ya que beber abundante agua favorece la eliminación de lo que no se usa y tiene un efecto diurético. Al evitar la sequedad bucal y otras enfermedades respiratorias que pueden ocasionar halitosis, una adecuada hidratación es clave para no tener mal aliento.

 

La mejor manera de animarnos a beber una cantidad adecuada de agua es variar los líquidos ingeridos. Beber infusiones como té, café u otras es una forma de sumar agua a la dieta que ahora además nos reconfortará en los días fríos. La leche es una de las bebidas con mejor índice de hidratación en nuestro organismo, así que tomarla en el desayuno es un hábito que debemos mantener. Y por supuesto todo tipo de caldos, sopas y cremas deben estar en nuestra dieta diaria, son preparaciones de cuchara típicas del otoño e invierno y poseen un alto contenido acuoso. Sin olvidarnos de los alimentos con alto contenido acuoso, tales como frutas y verduras, siempre una manera fácil de lograr una adecuada hidratación en esta temporada, aun si los consumimos cocidos al vapor y no frescos como solemos hacer en verano.

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