24 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Ahora toca al PP auspiciar la “Grosse Koalition” con Rajoy… o sin Rajoy

El líder del PP empezó a trabajar en la no investidura antes incluso de las dos rotundas votaciones contra Sánchez. Según me cuentan fuentes solventes, el miércoles hubo un encuentro clave.

Mariano Rajoy empezó a trabajar para “el día después” de la no investidura de Pedro Sánchez antes incluso de la primera de las dos rotundas votaciones en contra del candidato socialista. De hecho, Jorge Moragas, su jefe de Gabinete, mantuvo el miércoles por la tarde un informal y “discreto” encuentro con José Enrique Serrano, vital asesor de Sánchez, en un establecimiento próximo al Congreso, según me cuentan fuentes solventes.

El encuentro, lógicamente, gana interés porque a partir de hoy se otean dos meses por delante, hasta la hipotética disolución de las Cámaras, que van a ser de una intensidad política enorme y de un desgaste para los líderes que puede dejar a más de uno en la cuneta política. En esa cita reservada, es decir, estando lo suficientemente alejados de la obra teatral que a esa misma hora se escenificaba en la Carrera de San Jerónimo, los dos “sherpas”, además de tomar café, intercambiaron opiniones por espacio de unos treinta minutos. Incluso es posible, al menos así lo dejan caer las mismas fuentes consultadas, que Moragas adelantase a Serrano la intención del presidente del PP de buscar una nueva reunión con el secretario general del PSOE.

Jorge Moragas y José Enrique Serrano son viejos conocidos. Y mantienen una buena relación. Ambos “fontaneros” ya se sondearon semanas atrás sobre la posibilidad de que el PP se abstuviese en la investidura de Sánchez y viceversa, esto es, que fuese el PSOE el que hiciese lo propio ante una candidatura de Rajoy. Descartaron tajantemente tales opciones. Sin embargo, en esa pugna por mantener uno, o lograr otro, el poder, Mariano Rajoy cree que tiene su oportunidad tras el acto fallido de Pedro Sánchez. El presidente sigue convencido de que la “gran coalición” es la única opción, a no ser que realmente se desee ir a nuevas elecciones.

Lógico: caído por ahora Sánchez, Rajoy desea dejar atrás el papel de actor de reparto. Quiere protagonizar la nueva ronda de conversaciones como representante de siete millones de votos y líder del partido que ganó las elecciones. Porque, además, según los análisis que se hacen en La Moncloa, la presión para que se llegue a un acuerdo que permita aislar al populismo de ultra izquierda  va a recaer sobre el PSOE con un Sánchez debilitado tras su fracaso. Hace sólo unas horas me trasladaban el siguiente intercambio entre dos altos cargos socialistas: “¿Saldrá investido Pedro Sánchez?” “Me conformo con que el partido salga de ésta”. La anécdota sirve para ilustrar el ambiente interno del socialismo.

Desde luego, el pacto a tres PP-PSOE-Ciudadanos, después de la “terapia de choque” vivida estos intensos días de sonido antisistema con Podemos y su líder Pablo Iglesias como voces cantantes, se antoja el único capaz de garantizar unas mayorías parlamentarias capaces de acometer las reformas necesarias en España. Veremos si los otros dos protagonistas del trío, Albert Rivera y Pedro Sánchez, después de lo que han expresado con meridiana claridad dentro y fuera del hemiciclo, desean fraguarlo con Mariano Rajoy a la cabeza de los populares.

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