19 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Si Sánchez quiere el apoyo de Cs a la investidura, que ofrezca gobernar juntos

Solo tiene sentido que Rivera apoye a Sánchez si es en un Gobierno en coalición con un programa público: si no, es apoyar gratis a un presidente que luego estará con Podemos y ERC.

 

 

La presión sobre Ciudadanos para que facilite la investidura de Pedro Sánchez ha alcanzado ya cotas inéditas y, de manera directa o indirecta, es compartida desde dirigentes internacionales como Macron hasta fundadores del partido o la práctica totalidad de los medios de comunicación nacionales, con honrosas excepciones.

Lo sorprendente es que ninguno de los padrinos de esa petición repare en que, para brindar respaldo a alguien, éste tiene que pedirlo y buscarlo ofreciendo una propuesta concreta que sira para matizar el más que razonable veto que Albert Rivera expresó a esa posibilidad desde antes de pasar por las urnas el pasado 28 de abril.

 

Sánchez tiene una desagradable tendencia a pensar que tiene derecho siempre a ser presidente en cualquier circunstancia, con votos y sin ellos, desde las urnas o con una moción de censura, y sin cumplimentar siquiera la liturgia democrática inherente a este proceso: negociar la investidura, estudiar la dimensión de los acuerdos e, incluso, avanzar hacia un pacto global de legislatura que dé estabilidad a la acción de Gobierno.

Sánchez sí bloqueó

Nada de eso lo ha hecho el líder socialista, que sin embargo espera el apoyo de Cs para sortear un bloqueo que, ahora, le parece muy negativo para España. Y desde luego lo es, pero no más que cuando él mismo tuvo paralizado el país durante un año y le sometió a dos procesos electorales en apenas seis meses.

Si Sánchez quiere el apoyo de Cs, que le ofrezca un pacto estable y de coalición: el resto no tiene ningún sentido

Si alguien no tiene derecho a exigir ayudas gratis ni a lamentar las consecuencias de un bloqueo institucional, es el aspirante socialista, inductor del célebre "No es no" que hizo irrespirable la vida institucional española durante años y no cesó hasta que logró la presidencia aupado por una moción de cesión traumática y el respaldo independentista.

¿Ayuda gratis?

Esto último también desaconseja el respaldo gratuito de Cs, que de no ir compañado de un acuerdo global serviría exclusivamente para investir a un presidente que, al día siguiente, volvería a desarrollar un programa de Gobierno cercano a Podemos y a ERC: es lo que viene haciendo desde 2015 en ayuntamientos, comunidades y, finalmente, en Moncloa.

Exigirle a un partido que invista a un presidente cuya política es justo la opuesta a la que se intenta aplicar es injusto y absurdo a partes iguales. Pero pedirle a Sánchez que, si quiere lograr ese respaldo, negocie realmente hasta un Gobierno de coalición, sí tiene sentido: prospere o no esa posibilidad, retratará a cada uno y permitirá saber si este PSOE está dispuesto a variar su rumbo hacia el centro o, por contra, solo quiere los votos para tener más fácil entenderse luego con otros.

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