18 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La cruda realidad que calla Sánchez sobre los 66 diputados de la carta del PSOE

Antonio Hernando el día que el PSOE facilitó la investidura de Mariano Rajoy.

Antonio Hernando el día que el PSOE facilitó la investidura de Mariano Rajoy.

La mayoría de aquellos que facilitaron la investidura de Rajoy con su abstención han sido después laminados por el líder socialista en venganza, porque no ha olvidado ni perdonado a muchos.

El creador del no es no se sacó de la manga este miércoles con una carta firmada por 66 diputados del PSOE que en octubre de 2016 se abstuvieron y permitieron la investidura de Mariano Rajoy en la que estos piden a los de Pablo Casado que ahora emprendan el mismo "camino honorable". 

 

Pedro Sánchez no estuvo en aquella votación porque renunció antes a su escaño para no tener que pasar por tan amargo trago para él. Sus ahora números dos y tres, José Luis Ábalos y Adriana Lastra, sí acataron la disciplina de partido y se abstuvieron. 

En la misiva los firmantes sostienen: "Eso que hicimos nosotros es un activo del PSOE, de todo el PSOE", reivindicando ahora un capítulo de historia que el líder socialista y presidente en funciones siempre pretendió enterrar. 

Y lo que no cuentan es que la mayoría de aquellos que con mejor o peor ánimo se abstuvieron fueron después purgados por Sánchez en la confección de las candidaturas para las elecciones generales del pasado 28 de abril. Hubo venganza.

De esos 66 nombres, cayeron después bajo el rodillo del secretario general del PSOE 36. El más recordado es Antonio Hernando, el que ejerció de portavoz socialista en aquel debate de investidura que le dejó totalmente estigmatizado para la causa socialista. 

 

También fue apartado César Luena, quien fuera secretario de Organización con Sánchez en su primera etapa al frente del PSOE y en junio enviado al exilio del Parlamento europeo. Como asimismo Ignacio Sánchez Amor

Corrieron peor suerte, porque Sánchez ni siquiera se preocupó en buscarles nuevo acomodo, los veteranos José María Barreda, Ángeles Álvarez, Ciprià Ciscar, José Miguel Camacho, Pedro José Muñoz, José Andrés Torres Mora, Antonio Pradas (histórico del PSOE andaluz), Margarita Pérez, Antonio Trevín, Juan Luis Gordo y Gregorio Cámara.

La abstención también dejó marcados para los restos a diputados que tenían una carrera prometedora y fueron apartados por Sánchez. Como Eduardo Madina y la murciana María González Veracruz.

Sánchez junto a la exdiputada murciana María González Veracruz.

 

Los más afortunados han acabado desterrados en el Senado: Josefa González Bayo, Antonio Gutiérrez Limones, Miguel Ángel Heredia, Micaela Navarro, Artemi Rallo, Amalia Rodríguez y María Jesús Serrano.

Y hay quien, tras ser defenestrado por Sánchez, ha encontrado acomodo en la política local: Ignacio Urquizu, que en su día pretendió liderar una especie de tercera vía, ahora es alcalde de su pueblo, Alcañiz, de apenas 16.000 habitantes. Isabel Rodríguez García, otra de las que se abstuvo en la investidura de Rajoy, ahora es alcaldesa de Puertollano. Y la exdiputada María Aurora Flórez actualmente es concejal en  San Andrés del Rabanedo, León. 

Tras la patada de Sánchez unos pocos más han recalado en la política autonómica. El que más suerte ha tenido es el exdiputado Pablo Bellido, hoy presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha. Sebastián Franquis ha pasado a ser diputado del Parlamento de Canarias y Óscar Galeano, del de Aragón.

No han tenido tanta suerte Begoña Tundidor, Manuel Gabriel González, Antonio Hurtado, Juan Jiménez Tortosa, Pilar Lucio, Gonzalo Palacín y Soledad Pérez. 

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