La falsa muerte de Eduardo Zaplana revoluciona Valencia

La publicación en Twitter de la supuesta muerte de Eduardo Zaplana ha provocado media hora de infarto en la Comunidad Valenciana, y en especial en el PPCV.

Sábado,11:48. En pleno sorteo de la Lotería de Navidad, alguien en la cuenta oficial de una emisora autóctona publica que “Eduardo Zaplana, expresident de la @generalitat y exministro de trabajo ha fallecido”. A las 12:05, este diario se pone en contacto con Luis Santamaría, presidente de la gestora del PP de Valencia y uno de los políticos valencianos en activo más allegados a Zaplana, que se entera por nosotros de la publicación.

Durante la conversación, Santamaría comienza a recibir incesantes llamadas buscando la confirmación a la presunta noticia. El político valenciano se pone de inmediato en contacto con la familia del ex-ministro, que le desmiente de inmediato la tragedia.

Pero el eco tarda en llegar, y durante unos minutos continúan produciéndose reacciones al tuit original. Algunas de ellas, por la misma vía. Es el caso del también ex-ministro Rafael Catalá o de las Nuevas Generaciones del PP de Albalat dels Sorells.

A eso de las 12:10, cuando por fin se aclara definitivamente la situación, todos los citados mensajes en redes son borrados. Pero la ola ha crecido hasta tal punto que se puede decir sin temor a la exageración que en el PP valenciano han pasado una de las peores medias horas de su vida. Tanto para sus principales dirigentes, que a la carrera se han puesto en contacto con todo aquel que mantiene a día de hoy contacto íntimo con Zaplana (familiares de su mujer, una ex-consellera …), como para los servicios de comunicación del partido en Valencia.

Todos ellos negaban la mayor. Algunos incluso citaban conversaciones recientes -viernes- con María, hija de Zaplana, en las que les daba detalles técnicos del tratamiento al que el ex-president estaba siendo sometido esta semana en La Fe, para concluir que su estado no parecía tan dramático -dentro de la indudable gravedad de una leucemia- como para propiciar ya un fatal desenlace. El recuerdo del caso de Rita Barberá -como ya adelantó este diario- sigue muy presente en el PPCV.

 

 

 

 

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