19 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Un taller de Reus se busca la ruina por su boicot independentista a una policía

Mossos y policías conversan en una de las localidades de Barcelona en la que los agentes fueron expulsados de sus hoteles.

Mossos y policías conversan en una de las localidades de Barcelona en la que los agentes fueron expulsados de sus hoteles.

Un juzgado va a imputar a un mecánico que se negó a recoger el vehículo personal de una agente por un delito de odio. Se enfrenta a una pena de prisión de uno a cuatro años.

Pese a la aplicación del 155 y el fracaso del procés, los agentes de la Policía y Guardia Civil destinados en Cataluña siguen siendo objeto de situación permanente de acoso, amenazas y desprecios por parte de los independentistas.

El último caso se ha producido esta misma semana en la localidad tarraconense de Reus. Un mecánico de un taller se enfrenta a una imputación por un delito de odio por negarse a atender el vehículo personal de una agente del Cuerpo Nacional de Policía que reside en la localidad y que se disponía a pasar una revisión rutinaria.

Según publica el Diario Més, este boicot independentista se produjo este pasado miércoles. Un día después, tras la denuncia de la policía, el trabajador fue llamado a declarar a la comisaría de los Mossos en Reus, donde se acogió a su derecho a no declarar. 

El mecánico, que responde al nombre de Jordi Perelló, esta defendido por el llamado Colectivo de Abogados Voluntarios del 1-O y será citado en los próximos días por el Juzgado. En declaraciones a la emisora RAC -1, este independentista ha asegura que "está amparado por un real decreto que dice que tiene todo el derecho a escoger que vehículos quiere reparar y cuales no". Por ello, apela a sus "convicciones personales" para justificar su boicot a la agente de policía.

El delito de odio está castigado en el Código Penal con pena de prisión de uno a cuatro años y además con la pena de multa de seis a doce meses.

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