14 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El sprint de Sánchez: las cuentas del PSOE para evitar el drama este domingo

¿Cuáles son las verdaderas cuentas que hacen en Moncloa y Ferraz para estas Elecciones? ¿Y en qué fórmula de Gobierno piensan? Todas las preguntas y todas las respuestas en las horas clave.

 

 

Los vaticinios están en el aire. Pedro Sánchez llega al final del sprint electoral habiendo hecho la campaña que él ha querido hacer. Para bien o para mal. Si le saliese bien, será un líder consolidado para dos legislaturas. Eso señalan los fontaneros monclovitas.

Si le sale regular, deberá hacer política desde una situación inestable, con el riesgo de verse abocado a convocar de nuevo a las urnas sin cumplir con su sueño de completar mandatos. ¿Y si le sale mal? Sánchez ni siquiera ha contemplado abandonar La Moncloa. Lo descarta.

Para las previsiones de Sánchez, que le salga bien, a estas alturas, sería lograr 130 escaños y gobernar con el apoyo de Unidas Podemos (sin tantos humos), Más País (“Más PSOE”, según algunos) y, por supuesto, PNV.

Un objetivo, por tanto, sería evitarse el mal trago de depender de los separatistas catalanes. Según sus cálculos, hasta hace algunas semanas esa mayoría era posible. Aunque ahora esté más que cogida por alfileres.

 

 

La campaña se había  diseñado de forma gradual, para, desde un perfil presidencial, ir subiendo el tono o modulando los mensajes para pescar en distintos caladeros de izquierda y de centro. El Comité Electoral, capitaneado por José Luis Ábalos aunque supervisado muy de cerca por el jefe de gabinete del presidente, Iván Redondo, decidió hacer de la firmeza frente al secesionismo un eje fundamental, con la mirada en la sentencia del Supremo sobre el “procés”.

El nuevo giro

Pero los disturbios desencadenados en Cataluña y las imágenes de los altercados, las hogueras y el acoso a los policías en todas las televisiones nacionales forzaron a cambiar el rumbo trazado, basado en la “templanza” y la “proporcionalidad”, para dar un nuevo giro de 180 grados y colocar al Gobierno en la estrategia de mano dura con el separatismo en el intento de rascar rentabilidad electoral.

En ese contexto cabe incluir el enorme resbalón presidencial de asumir como propio el papel de la Fiscalía en la entrega de Carles Puigdemont.

En el ínterin, sin significativos trasvases de electores entre bloques, Sánchez incluyó el traslado de Francisco Franco del Valle de los Caídos, sobre todo para espolear a Vox, “la derecha sin complejos”, y recortar el vuelo a Pablo Casado. Una medida con la que buscaba también alejar de la campaña el cáliz de enfrentarse a un baño de realidad: la recesión económica galopante que ya sólo niega el propio Pedro Sánchez

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