18 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez, por “bloqueo”

Sánchez y Rivera, en febrero de 2016, al firma su acuerdo de investidura luego fallido

Sánchez y Rivera, en febrero de 2016, al firma su acuerdo de investidura luego fallido

Las "mentes grises" que rodean a Sánchez creen que, por mucho veto actual que haya, Ciudadanos pactará con el líder del PSOE si después de las Elecciones les salen las cuentas.

  

 

“Lograr un propósito es saber dónde querer ir”. La cursi y rebuscada cita está de moda entre los estrategas de Pedro Sánchez. El líder socialista ha jugado la carta de las generales del 28-A creyendo pillar a contrapié a Pablo Casado y a Albert Rivera y anclarlos en la foto de Colón con Santiago Abascal, aunque sobre todo para intentar negociar de una sola tacada la composición del Gobierno nacional y los de las autonomías.

A nadie se le escapa que, a no ser que PP, Cs y Vox sumen mayoría absoluta o las urnas arrojen una victoria muy holgada para Sánchez, la investidura de un candidato va a tener que esperar a que hablen las urnas del 26 de mayo.

A Japón en junio

“Difícilmente nos moveremos de aquí, si es que llega el caso, antes de julio”, repiten en La Moncloa. Es más, y sirva como botón de muestra, el equipo de Sánchez mantiene programada su presencia “en funciones” en el G-20 de Japón a finales de junio.

El pacto entre el PSOE y Cs, bien con la entrada de los de Rivera o un acuerdo entre los dos partidos, sigue estando en la cabeza del morador de La Moncloa

En un escenario post-electoral endiablado como el que vaticinan los pronósticos, con un PSOE como fuerza más votada, el entorno de Pedro Sánchez da por descontado que la presión social y mediática acabaría “convenciendo” a los naranjas para, por responsabilidad política, permitir formar Gobierno.

La carta de Narbona

La opción de un Gabinete, aunque sea en minoría, ajustado alrededor de un pacto entre el PSOE y Cs, bien con la entrada de los de Rivera o a través de un acuerdo entre los dos partidos, sigue estando en la cabeza del morador de La Moncloa.

Con Podemos yéndose por el desagüe, las mismas fuentes cuentan con que los restos morados si fuera necesario facilitasen una nueva investidura de Sánchez. Es la visión más barajada entre los sanchistas monclovitas. De momento, los socialistas, con su presidenta al frente, Cristina Narbona, “por si acaso”, han empezado a “trabajarse” ya a Albert Rivera para que reconsidere el “cordón sanitario” a sus siglas.  

 

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