22 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El “error Iceta” estalla al PSOE

Buena parte del futuro del PSOE de Pedro Sánchez pasa por lo que consiga Miquel Iceta en Cataluña el próximo 21D. Y su resbalón con la petición de indultos a los golpistas no ayuda nada.

 

La irrupción con fuerza en la campaña electoral del compromiso de Miquel Iceta de indultar a los ex consellers en prisión, además de los "Jordis", ha complicado mucho la existencia al PSOE cuando parecía que la tendencia del PSC para conseguir un resultado al alza en las urnas iba por buen camino.

Si bien el inicio de la contienda auguraba dificultades para los socialistas catalanes, la estrategia de ofrecer un cambio de rumbo transversal les evitó ser engullidos por la polarización entre el totum revolutum independentista y el frente constitucionalista liderado nítidamente por C´s. Todo iba según lo establecido. 

Además, la desenfadada personalidad del candidato ayudaba a que todo fuese discurriendo por los cauces más beneficiosos para los intereses de Iceta. Sin embargo, ahora las cosas han empezado a cambiar. La medida de gracia ha irrumpido. Con bastante estrépito. Y el propio promotor se ha reafirmado en su propósito pensado, a sus ojos, en pro de la "reconciliación". Mientras, el equipo de Pedro Sánchez se ha dedicado al achique de agua.

Pillados por sorpresa, primero recalcaron una y otra vez que era la “opinión” de Miquel Iceta, una opinión que respetaron, pero con la que la número dos del partido, Adriana Lastra, por ejemplo, buscó marcar distancias. 24 horas más tarde, fue la portavoz en el Congreso de los Diputados, Margarita Robles, la encargada de rebajar el arreón tachándolo de mera “propuesta electoral”. Y a partir de ahí se les acababa el argumentario. 

Todos estaban listos para que Iceta apareciese a lo largo de la campaña liberado de corsés, pero no desbocado. Asimismo, no fue un guión marcado de antemano, sino que el propio primer secretario general del PSC se aventuró, de sopetón, a lanzar por su propia boca la polémica propuesta. Porque en realidad se trata solo de eso, pues el indulto es una medida de gracia otorgada por el Rey previa aprobación del Consejo de Ministros.

Del efecto al error

Y es poco probable que el Gobierno de Mariano Rajoy diera ese paso. El "efecto Iceta", al menos para Ferraz, se ha convertido de repente en el "error Iceta". La respuesta del PSOE ante el planteamiento ha sido distinta a la que ha tenido con otras ideas del PSC que también han sido objeto de revuelo interno, como la creación de una Hacienda federal por la que Cataluña gestione los impuestos o la petición de una quita de la deuda. En esos casos, desde la cúpula federal apoyaron sin fisuras a Miquel Iceta. 

 

El plan de Iceta con los indultos ha permitido a sus rivales sacar provecho arrojándoselo fácilmente a la cara

En esta ocasión, hablan en privado de “torpeza”, de un “charco que no debía haber pisado” o de “un error garrafal”, además, repetido hasta la extenuación en medios de comunicación y redes sociales. Cuando uno se acerca hoy a un dirigente socialista de los que están metidos en el ajo, percibe que frunce el ceño y aprieta los dientes, dudoso de las repercusiones que tendrá el desliz de su candidato catalán en el resultado final.

Si no fuera porque el “Día D” está ya a la vuelta de la esquina, más de uno pediría responsabilidades al equipo de campaña por haber dejado alejarse tanto de lo previsto a un Iceta situado, seguramente, en la tesitura de remover las aguas ante un estancamiento de su intención de voto. Claro: que uno quiera convertir el PSC en una marca "atrapalotodo" puede dar rienda suelta a la imaginación hasta el punto de perder la perspectiva en determinados casos.

El peor escenario

Pero, sin duda, el controvertido plan de Miquel Iceta con los indultos ha permitido a sus rivales sacar provecho arrojándoselo fácilmente a la cara. O sea: el peor escenario para un partido en el meollo de una campaña electoral. 

Los daños, por ello, podrían aumentar. Tanto es así que una de las grandes virtudes del candidato del PSC, su locuacidad, esta vez puede volverse como un bumerán en su contra y, al mismo tiempo, contra su partido hermano. Sánchez ha apostado muy fuerte por Iceta. Por más que sea consciente de que, en caso de no cumplirse las expectativas creadas en Cataluña, un insuficiente resultado supondría un quebradero de cabeza sobre todo para él. En este momento, por tanto, la procesión va por dentro de un PSOE cuyo futuro depende, en buena medida, de lo que pase el 21-D.

 

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