21 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los barones se temen una "jugada" de Sánchez para afianzar su liderazgo

Pedro Sánchez, en el Congreso del PSOE en el que fue ratificado tras su elección por los militantes

Pedro Sánchez, en el Congreso del PSOE en el que fue ratificado tras su elección por los militantes

Salvo en el cada vez más reducido equipo del líder del PSOE, nadie en el centenario partido logra atisbar cual es la verdadera estrategia de su máximo dirigente. Aunque muchos especulan.

Cuando el pasado 13 de julio, tras su primera reunión con Mariano Rajoy después de las elecciones del 26J, Pedro Sánchez compareció ante una abarrotada sala de prensa del Congreso de los Diputados, el líder del PSOE quiso comenzar su intervención con un recuerdo a dos aniversarios que se cumplían en esas fechas. Uno, el décimo noveno del vil asesinato de Miguel Angel Blanco a manos de ETA. El otro, el segundo de su elección "por los militantes" como secretario general socialista. Enfatizó la palabra "militantes" mientras uno de sus más estrechos colaboradores esbozaba una irónica sonrisa como si pensara "estos son mis poderes".

Y es cierto que, en público y en privado, Sánchez  siempre apela a sus bases para justificarse cuando los periodistas le sacan a relucir las opiniones de los dirigentes territoriales de su partido, esos que desde el principio le vieron como un advenedizo y cuyo favorito era Eduardo Madina. ¿Dónde está Pedro?, ¿Qué piensa Pedro?, ¿Qué va a hacer Pedro?. Estas preguntas circulan estos días de agosto en los corrillos que protagonizan los escasos diputados socialistas que frecuentan el Congreso, muchos de ellos meros portavoces de sus barones, los dirigentes que también se han "borrado" en las dos últimas semanas mientras Rajoy y Rivera escenificaban el deshielo de sus relaciones.

El aldabonazo de Zapatero

Hombre discreto y prudente en las cuitas internas del partido, tuvo que ser el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero quién, hace apenas unos días, sacudiera a su partido con una petición que muchos comparten, un nuevo "debate interno" que alumbre una decisión sobre la posición del PSOE ante la investidura de Rajoy. "Las cosas se están moviendo, el PSOE debe moverse", reconocen a ESdiario fuentes socialistas.

Este mismo jueves, uno de los dirigentes socialistas más mediáticos se sumaba a la tesis de Zapatero. El concejal madrileño Antonio Miguel Carmona, próximo a Susana Díaz, lo tiene claro. "Incluso hay partidarios de la abstención al PP en la propia dirección de Pedro Sánchez", afirma Carmona, quién confiesa: "estoy de acuerdo con Zapatero de que se tiene que abrir un debate interno. Nosotros hacemos debates internos, a diferencia de otros, de forma absolutamente abierta".

Mientras el equipo de Sánchez insiste en el "no y no" a Rajoy y en el "no" a un nuevo Comité Federal que debata el camino a seguir, algunos barones empiezan a atisbar la verdaderas intenciones de Sánchez, intenciones que pasarían como objetivo prioritario por mantener la secretaría general. Cabe recordar que a la vuelta del verano, al líder socialista le espera un congreso federal.

En este sentido, algunos dirigentes creen que la estrategia de Sánchez pasa por agotar los plazos hasta el último segundo y negociar con Rajoy una abstención "sobre el pitido final" con algunas reivindicaciones de peso que le servirían para presentarse ante las bases como el salvador de las esencias del PSOE. E, incluso, como ha amagado con hacerlo en varias ocasiones, someter esa abstención a consulta de sus militantes. Ya lo hizo con el acuerdo con Ciudadanos tras el 20D. Pero eso, siempre que puede, Sánchez reivindica su elección "por los militantes".

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