27 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Rivera lanza desde Andalucía Cs 3.0

Impulsado por el éxito en Andalucía, Cs traza una hoja de ruta muy nítida: desalojar al populismo de España y atrear a los abstencionistas del PSOE indignados con Pedro Sánchez.

 

 

Los principales dirigentes de Ciudadanos que en estas horas salen a la palestra no ocultan cierta sensación de euforia tras la “operación quirúrgica” puesta en marcha en la Junta de Andalucía. Y que deja en el haber del partido de Albert Rivera un incontestable éxito, el más importante desde su espectacular irrupción en la política nacional con 32 escaños en el Congreso de los Diputados. 

Con la habilidad, la persistencia y la discreción de su número dos, José Manuel Villegas, Rivera ha sumado de una tacada la mayor cuota de poder autonómico en su corta historia: la Presidencia del Parlamento de Andalucía y la Vicepresidencia de la Junta, que si nada cambia recaerá en Juan Marín. 

Puede haber lugares en los que queden en segunda posición, pero “cierren” pactos con la tercera fuerza para que gobierne el candidato naranja

Según me cuentan fuentes de la formación naranja, éste es el primer paso de un ambicioso plan diseñado en los últimos meses por su Ejecutiva Permanente y que podría resumirse gráficamente en el lanzamiento de Cs 3.0. “Estamos preparados para gobernar”, me acentúa uno de los colaboradores de Rivera para dibujar los pasos a seguir de cara a la triple cita electoral de mayo y al previsible horizonte de unos comicios generales adelantados. 

Pero, ¿cuáles son las claves del nuevo Cs que nace impulsado desde el éxito en Andalucía y su debut en un gobierno autonómico? En primer lugar, algunas “actualizaciones” en los principios de la formación, como el autoimpuesto respeto a la lista más votada. Rivera quiere priorizar la regeneración democrática y se va a abrir para ello a los pactos precisos -con la exclusión de independentistas y filoterroristas- para desalojar a la izquierda de autonomías y ayuntamientos en manos de PSOE y de partidos radicales como Podemos

El ejemplo andaluz

La nueva “consigna” es gobernar con quien se muestre más receptivo con el programa de Ciudadanos. Esta posición supone que, por ejemplo, puede haber lugares en los que queden en segunda posición, a poca distancia del partido que gane, pero “cierren” pactos con la tercera fuerza para que gobierne el candidato naranja. Lo consideran factible en lugares como Castilla-La Mancha, Madrid, Extremadura, Aragón o la Comunidad Valenciana. 

Como ha sucedido en Andalucía, Cs no exigirá primero cargos y sillones sino acuerdos programáticos alternativos a los de los gobiernos salientes. Y es aquí donde se dibuja el segundo objetivo del partido: lograr imponer su programa modernizador y regenerador en áreas estratégicas, fundamentalmente tres: la Educación, la Economía y las reformas fiscales, con bajadas y racionalización de los principales impuestos. En este sentido, altos dirigentes naranjas reconocen que el papel del acreditado economista Luis Garicano –del que se habla como cabeza de cartel para las elecciones europeas- está siendo determinante. 

El tercer gran eje del Cs 3.0 está en los equipos. Tras estos años de cierta “bisoñez” de sus concejales y parlamentarios autonómicos, la dirección ha contratado una empresa especializada en la formación de candidatos. No se desean nuevos “patinazos” en las autonómicas, municipales y europeas.

Todo, desde ese objetivo de pasar de un papel de fiscalización de los gobiernos de otros partidos -como ha ocurrido, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid- a gobernar. Se busca una formación profesional pionera para futuros alcaldes, concejales y parlamentarios y un exhaustivo filtro para evitar que se cuelen en las listas oportunistas a la caza de una nómina pública. 

Como ha venido repitiendo Rivera a sus más cercanos, Cs va a abrir sus puertas en los próximos meses a profesionales liberales independientes y expertos en su áreas laborales. La “sociedad civil” que tanto gusta reivindicar al presidente naranja. 

Y, por último, el plan inmediato de Rivera, apoyado en Villegas y en el “cerebro gris” de Ciudadanos, Fran Hervías, pasa por sacar rendimiento a sus máximos valores para vender “proyecto”.

Tanto Rivera como Arrimadas obtienen altos índices de valoración, también en caladeros tradicionales de PSOE y PP 

Pese a tratarse de citas electorales regionales y locales, en cada rincón de España van a estar muy presentes el líder del partido, Albert Rivera, y la lideresa catalana, Inés Arrimadas –como se ha hecho en la campaña andaluza-, conscientes de su indiscutible tirón electoral. Los estrategas naranjas vienen constatando, sondeo tras sondeo, que tanto Rivera como Arrimadas obtienen altos índices de valoración, no solamente entre sus potenciales electores sino también en caladeros tradicionales de PSOE y PP. 

El éxodo de votantes del PSOE

Y este es, precisamente, el cuarto pilar del mapa estratégico de Ciudadanos: una fuerte columna puesta en pie también en base a la experiencia andaluza y a los 400.000 votantes socialistas que el 2-D se quedaron en casa.

A esos abstencionistas, cuyo número crece cada vez más por toda España, avergonzados con los apoyos de “radicales” como Podemos, Bildu e independentistas catalanes para mantener a Pedro Sánchez en La Moncloa, quiere Rivera dirigirse con un mensaje concreto: más allá de ideologías, en Ciudadanos tienen cabida todos los españoles moderados. Con estos mimbres, comienza a ver la luz el Cs del futuro. En mayo, el partido “adolescente” desea hacerse “mayor de edad”.

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