Es peligroso hablar español

Hablar en el universal idioma de Cervantes se está poniendo difícil en determinados puntos del planeta. Puedes encontrarte con un directo a la mandíbula lanzado por un bárbaro

Un puñetazo en todo el rostro. Es el que recibió una viajera de un tren entre las localidades inglesas de Dalston Kingsland y Canonbury, cerca de la capital británica. Ocurrió el martes de la pasada semana. Hablaba la señora por su teléfono móvil cuando un mastuerzo le recriminó que no usase el inglés. La señora, ensimismada en su charleta, ignoró el requerimiento del energúmeno, que le insistió con malos modos: “Tienes que hablar en inglés, estás en Inglaterra. No debes hablar otros idiomas".

Como ella siguiese, fue golpeada por el enfurecido cabestro hijo de la pérfida Albión. El desgraciado aprovechó la confusión para apearse del tren, si bien fue detenido con posterioridad por la policía. La reseña periodística poco más aporta que un dato del agresor, que tiene 56 años.

Un parecido suceso, tan desgraciado como el reseñado, ya había ocurrido, también en Gran Bretaña, el pasado mes de abril. Y son varios hechos parecidos los sufridos por hispanohablantes en los Estados Unidos de Donald Trump, al que le repatea que se pueda hablar en español.
Hablar en el universal idioma de Cervantes se está poniendo difícil en determinados puntos del planeta. Puedes encontrarte, caso de hacerlo, con un directo a la mandíbula lanzado por un bárbaro. En Cataluña la dificultad es distinta. La última iniciativa del sedicioso gobierno presidido por Quim Torra es la creación de un cuerpo de inspectores, para que vigilen y denuncien aquellos colegios en los que no se lleva a cabo la inmersión lingüística en catalán, tal como la Generalitat tiene mandado. En la TV3 ya se guardan muy mucho de hablar español. Le ocurrió al ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, al que invitaron al programa Preguntes freqüents. Según parece, presentadores y locutores de la televisión oficial del independentismo catalán, no pueden, no deben o no quieren hablar en castellano. Y no por ignorarlo, que es muy seguro que lo sepan hablar y escribir, sino por puro cerrilismo indepe.
Algunos comentaristas y colegas, caso de Ferrán Monegal, se han referido a esta entrevista, hecha por Laura Rosell al ex alcalde de Medellín. Monegal, con exquisita benevolencia, la ha calificado de “surrealista”.

El pinganillo que llevaba el entrevistado no funcionaba correctamente y dejaba sin traducción al castellano las preguntas que en catalán le formulaba la periodista. La misma periodista que, para que no hubiera dudas sobre su adscripción política y querencias partidistas, lució hace un año una samarreta, estilo Mónica Oltra, con el careto del fugado Puigdemont. Vestuario que ha repetido en más ocasiones.
El ex alcalde de Medellín, al que todavía teníamos en los estudios de TV3, seguía haciendo ímprobos esfuerzos por entender lo que se le preguntaba, pero Laura Rosell seguía obstinada en no hablar otra lengua que no fuese el catalán. Tuvo que ser Ada Colau, que completaba el trío, quien entre risitas tontunas de la presentadora y ella misma, se aviniese a traducirle la pregunta que se le hacía al sorprendido Fajardo.
Para una respetable mayoría de españoles lo sucedido les resulta incomprensible. Les cuesta entender que pueda llegarse a tan estúpido modo de proceder. Pero eso es lo que hay en la TV3. El que algunos pretendan ningunear una lengua como el español por creer que así enaltecen el catalán, viene a demostrar que la cretinez es contagiosa.
Tenía adelantada la redacción de este comentario. Me otorgué una pausa para hacerme un café y aproveché, mando en mano, para ver qué se decía en las tertulias mañaneras de las distintas televisiones.

El arriba firmante no figura, por poco, entre el cincuenta y siete por ciento de los valencianos que nunca han visto Àpunt, la televisión pública valenciana. Yo si la veo, sin abusar, pero la veo. Me encuentro que entrevistan a Joan Ribó, alcalde de Valencia. Ribó responde en valenciano a todas las cuestiones que le plantean tanto la presentadora del programa como los periodistas que están en el plato. Pero no a todos.

Uno de ellos le pregunta en castellano sobre el Plan del Cabanyal. Y Ribó, le responde también en castellano sin que se le caigan los anillos… ni tampoco se fundan los focos del plato ni se tambalee el pirulí de Burjassot.
Como tampoco se habrían fundido si a principios de este mes, en la misma Àpunt, se le hubiesen planteado en valenciano y castellano las preguntas que en el programa que al alimón presentan Carolina Ferrer y Juan Nieto, se le hacían a la representante de Jusapol, esa plataforma que reclama la equiparación salarial entre las distintas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

María Victoria, la portavoz entrevistada desde Alicante, que según parece conocía de antemano las preguntas que se le iban a hacer, reclamó quisquillosamente que se las hiciesen en castellano. Juan Nieto se negó, ofreciendo como contrapartida planteárselas m-á-s d-e-s-p-a-c-i-o. ¿Resultado? Que no hubo nada que se le pareciese a una entrevista. Tozudez, 1- Periodismo, 0.

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