20 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La ambición de la socialista navarra que va a meter en serios problemas a Ferraz

La candidata del PSN a la Alcaldía de Pamplona, Maite Esporrín.

La candidata del PSN a la Alcaldía de Pamplona, Maite Esporrín.

Pese a ser la tercera fuerza política, Maite Esporrín quiere ser la nueva alcaldesa de Pamplona, boicoteando a Navarra Suma. Y apoyándose en los votos de Bildu. Zafarrancho a la vista.

De los múltiples escenarios generados por las urnas del 26-M, hay uno que al PSOE le inquieta. Y mucho. Tarea para el auténtico hombre fuerte de Pedro Sánchez en Ferraz, el navarro Santos Cerdán. No en vano, el posible terremoto tiene su epicentro en Navarra y afecta a sus dos principales instituciones, la Comunidad y el Ayuntamiento de Pamplona.

En el gobierno foral, la llave está en el PSOE y el dilema radica en si María Chivite intenta ser presidenta apoyandose en el nacionalismo y Podemos, o si deja que sea Javier Esparza, de Navarra Suma (UPN, PP y Cs), quien releve a Uxue Barkos y blinde Navarra para el constiticionalismo.

En el PNV, en estas últimas horas, se ha metido este pacto en el global de la investidura de Sánchez ya que se teme que el líder del PSOE ceda a Navarra Suma el gobierno a cambio de los votos de UPN en el Congreso de los Diputados para su aterrizaje en La Moncloa.

Pero el quebradero de cabeza de Ferraz está en Pamplona. La candidata del PSN, Maite Esporrín, ha mostrado sus cartas en el minuto uno. Quiere ser alcaldesa con la abstención de Bildu.

El problema es que los socialistas, con solo 5 concejales, son la tercera fuerza el 26-M. Por delante, Navarra Suma con 13, Bildu con 7 y Geroa Bai, con 2.

La estrategia de Esporrín no es improvisada. Busca forzar a Bildu a abstenerse el próximo 15 de junio -en las corporaciones no se puede votar en contra de los aspirantes- bajo el lema de "frenar a la derecha". Todo un problema para Sánchez, que aún mueve sus hilos para buscar pactos a muchas bandas.

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