18 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La deuda soberana ralentiza la recuperación

El Banco de España apunta que la recuperación del nivel del PIB previo a la recesión económica en las economías de la Eurozona está siendo "más lenta" en comparación con el resto de ciclos.

Los países afectados por la crisis de deuda soberana lo tenemos más complicado vamos. España tiene un nivel de deuda pública que roza el 100% del PIB y su prima de riesgo llegó a superar los 600 puntos básicos en el verano de 2012, cuando el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, pronunció sus palabras de que haría todo lo posible para salvar el euro. Actualmente, la prima se sitúa en torno a los 100 puntos básicos.

En un análisis titulado ‘El momento cíclico del área del euro y el posible papel de los factores de oferta’, el Banco de España afirma que, según una metodología empleada por el BCE, en el área del euro la duración promedio de las expansiones ha sido de 31 trimestres, frente a los 19 trimestres actuales, al tiempo que la intensidad promedio de la recuperación ha sido de 20 puntos porcentuales del PIB y en la fase actual son 9 puntos.

Así, destaca que la expansión observada desde el mínimo alcanzado a comienzos de 2013 todavía es “inferior”, tanto en duración como en intensidad del crecimiento al promedio de las fases alcistas de otros ciclos, lo que en principio “parece sugerir la existencia de cierto margen adicional para su prolongación”.

Asimismo, apunta que a pesar de que la actividad económica del área del euro registró en el primer semestre de 2018 una desaceleración “más intensa” de lo anticipado a finales del año pasado, el PIB del conjunto del área del euro continúa progresando a ritmos superiores a los del producto potencial que, según distintas estimaciones, crecería a tasas en torno al 1,5%.

Tras esta debilidad de la recuperación, añade el Banco de España, se encuentra el “menor dinamismo” que han mostrado todos los componentes del PIB y, en particular, las exportaciones y la inversión empresarial que, para el conjunto del área, alcanzó los niveles precrisis con gran retraso, a finales de 2016.

El empleo va bien

Por el contrario, destaca que la actual fase cíclica está siendo “muy intensa” en términos de generación de empleo, como consecuencia, entre otras razones, de la “moderación de los salarios” y de la contribución al crecimiento comparativamente más elevada que están teniendo los sectores más intensivos en el uso del factor trabajo, como los servicios.

En este contexto, las encuestas realizadas por la Comisión Europea a los empresarios señalan la existencia de un porcentaje creciente de empresas que tienen dificultades para encontrar mano de obra, al tiempo que los niveles de utilización de la capacidad productiva alcanzan valores “históricamente elevados” en la mayoría de los países.

Adicionalmente, afirma que de cara al futuro, el papel que puedan desempeñar los intensos flujos migratorios recibidos en la etapa reciente a la hora de “aliviar un eventual tensionamiento del mercado de trabajo” del área es “incierto”, en la medida en que el grado de empleabilidad de estas personas y sus posibles dificultades para integrarse en la población activa son, de momento, “difíciles de estimar”.

También considera “incierto” el recorrido adicional que puedan tener las tasas de participación de algunos segmentos de la población de varios países, tales como mujeres y jóvenes, que todavía presentan valores “relativamente reducidos” en comparación internacional. Al final es la demanda global la que ralentiza todo.

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