El misticismo del Santo Grial envuelve la presentación de su Año Jubilar

La capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia acoge el primer acto de un año que potenciará la ruta de peregrinación con inicio en San Juan de la Peña y final en la misma capilla

Arranca el año eucarístico jubilar del Santo Cáliz. A falta de que el arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, fije la fecha oficial de inicio, este miércoles se ha presentado en la Capilla del Santo Cáliz, en la Catedral de Valencia, en un acto en el que ha ejercido de cicerone de la historia de la sagrada copa Jaime Sancho, responsable de patrimonio del edificio catedralicio.

El año jubilar destaca, sobre todo, por dos objetivos: proyectar un mensaje de paz y de concordia y promover Valencia como ciudad que acoge el cáliz que más posibilidades tiene de ser el de la Última Cena. Parafraseando a una escritora alemana, Sancho recordó que "si se conserva el Santo Cáliz, tiene que ser el de Valencia". Ese reconocimiento tiene por parte de la Santa Sede, como se ocupó de recordar en el acto Enrique Senent, presidente de la Asociación Cultural Amigos del Santo Grial, que ejerció de anfitrión, junto con la doctora investigadora Ana Mafé.

Ante una capilla repleta de cónsules, de representantes de diferentes colectivos profesionales, de portavoces de distintas entidades sociales y de responsables políticos como el presidente de la Diputación de Valencia, Toni Gaspar, intervinieron una serie de destacadas personalidades, que coincidieron en transmitir en su mensaje ambos objetivos: concordia y Valencia. Todo previa peregrinación por un camino que comienza en San Juan de la Peña, en Huesca, y concluye en el edificio catedralicio de la capital valenciana.

El Año Jubilar hará que Valencia, con su Santo Cáliz, proyecte al mundo diálogo, respeto y tolerancia

El presidente internacional del Programa Rutas de la Seda de la Unesco, el valenciano José María Chiquillo, se colocó detrás del atril con el fin de incidir en "el gran valor del Santo Cáliz para los cristianos y para la población en general". Enlazó el papel de la UNESCO y la Ruta de la Seda, hilvanando diálogo y tránsito de ideas, con el de la sagrada copa, que, con la peregrinación que atraerá el año jubilar, "proyectará al mundo desde Valencia diálogo, respeto y tolerancia".

Antoni Gaspar, presidente de la Diputación de Valencia, recalcó, en su condición de "representante de los 266 municipios de la provincia", "el orgullo de que la ciudad custodie esta reliquia, un símbolo que es mucho más espiritual que físico y que puede unirnos en un tiempo en el que necesitamos símbolos que nos unan". Ofreció el apoyo de la corporación al proyecto.

El decano del Cuerpo Consular en Valencia y cónsul de Chile, Leopoldo López, hizo una apuesta decidida en la capilla del Santo Cáliz por "la solidaridad y la concordia", tras recordar el drama de la migración de refugiados. Para concluir la ronda de autoridades, intervino Francisco Molina, director territorial de Presidencia de la Generalitat, que habló en nombre del Molt Honorable President, Ximo Puig para atribuir al martirio de San Vicente "la primera peregrinación de la Cristiandad", para subrayar el carácter hospitalario valenciano y también con la finalidad de hacer hincapié en que el Santo Cáliz se halla en la catedral como un aval que fue depositado por Alfonso el Magnánimo en el siglo XV.

Jaime Sancho, que al igual que inició el acto lo cerró, aunque explayándose más en el epílogo que en el prólogo, realizó una pequeña corrección a la explicación de su antecesor en el uso de la palabra, ya que matizó que "el cáliz se depositó en Valencia, junto con el resto del tesoro de los reyes de Aragón, por su seguridad. Luego ya vino lo del aval". Sancho también recordó que el Camino de Santiago, ahora tan cosmopolita, tuvo unos inicios modestos y se gestó gracias al empeño de un político y de un religioso: Manuel Fraga y Antonio Rouco.

El milagro del Santo Grial consiste en llevar 2.000 años dando vueltas, en periodos muy confusos de la historia, y haberse mantenido intacto

Por último, salpimentó con mayor dosis de misticismo el Santo Grial, ya que, aunque subrayó que su historia es "muy humana" y carece de "milagros o nombres fabulosos", añadió que "lleva 2.000 años dando vueltas en periodos muy confusos y se ha mantenido intacto. Ahí radica su milagro, en la voluntad de conservar una copa. Si hubiera tenido mayor valor material se hubiera perdido". La doctora Ana Mafé despidió a los presentes destacando que "todo este relato da luz a Valencia".

Una vez avanzado el primer paso con el acto de este miércoles en la capilla del Santo Cáliz, ahora empieza el verdadero camino del Santo Grial en su año jubilar, que centrará en 2020. La etapa final sería la consagración de Valencia como ciudad que acoge uno de los mayores símbolos de la Cristiandad y difundir el mensaje de concordia y paz que emana de la sagrada copa.

 

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