Es el tráfico, estúpido

El tráfico. Sí, la movilidad sostenible. Esa va a ser la madre de las batallas y el argumento principal en la ciudad de Valencia de cara a las elecciones



Se acaban las Fallas y entramos ya de lleno en la recta a las elecciones de abril y mayo. Dos meses en los que no vamos a parar de ver políticos, mítines, encuestas cocinadas, golpes de efecto e interés por captar la atención del ciudadano.

Estas pasadas Fallas ya hemos tenido el aperitivo: hacía años que no había un desembarco tan grande de líderes políticos en Valencia. Hasta tres de los líderes de los principales partidos más la presidenta del Congreso. Sólo faltó Pedro Sánchez, que debe ser que si no hay concierto de The Killers no se acerca por estas tierras.

Pero entremos en lo que motiva el título de este artículo, el tráfico. Sí, la movilidad sostenible como los progres le llaman ahora. Esa va a ser la madre de las batallas y el argumento principal en la ciudad de Valencia.
Es verdad que estas elecciones municipales de mayo van a estar muy marcadas por el discurso nacional y lo que pase el 28 de abril. La prueba está en que a partidos como Vox, sin candidato, ni programa ni campaña en Valencia, las encuestas le dan hasta 5 concejales sólo por la moda de su marca a nivel nacional.

Pese a ello, hay una cosa, una en concreto, que marcará el debate puramente municipal y que puede ser la clave de la derrota del tripartito de izquierdas en general, y de Compromís en particular, el 26 mayo: el tráfico.
El nivel de cabreo que ha generado la política del concejal Grezzi es transversal a todos los barrios y estratos sociales. Tanto al que vive en un piso de un millón de euros en la calle Colón como el que habita un modesto apartamento en Benimaclet.

Además, es un cabreo permanente. A uno le puede molestar en un momento dado una ‘cagada’ de Compromís, pero se te pasa u olvida. Pero el que todos los días tarda 15 minutos más en llegar al trabajo se acuerda de los padres del concejal Grezzi cada mañana. Y también lo hará el día de las elecciones.
La viralidad de los vídeos del caos de tráfico en Valencia es alucinante. Más de cien mil personas han visto una ambulancia atrapada en la ratonera en la que se ha convertido Reino de Valencia, la ‘rotonda ciclista’ de la avenida Constitución o el pitote que se monta todos los días en el cruce de Ruzafa con la Gran Vía, con policías locales teniendo que ordenar a los coches circular por el carril bici o bus para no taponar media Valencia.

Los partidos de la oposición y que aspiran a gobernar en mayo lo saben, por eso centran su discurso y sus promesas en Grezzi. Hasta lo sabe el PSOE, deslizando que ellos no tienen nada que ver y que algunos carriles bici deberían haberse pensado mejor (aunque tiene gracia esto último porque ellos forman parte de ese gobierno municipal y no han hecho nada para parar el despropósito).
¿Y Compromís que hace? Pues están encantados. Hasta han puesto a Grezzi en un puesto destacado de la lista, el 5, haciéndole un regalo perfecto a la oposición. Mucha gente no concibe cómo Grezzi no frena su política de movilidad a dos meses de las elecciones para frenar el cabreo, salvo que ya dé por perdido el Ayuntamiento y quiera ejecutar todos sus planes antes del 26 de mayo.

O eso, o es que Compromís vive en una realidad paralela donde todos están encantados con sus políticas. Esa realidad donde 66 personas de toda Valencia eligen y aplauden el carril bici de Reino de Valencia y las políticas de Grezzi.

El problema para Compromís es que en mayo votarán más de 66 personas… bastantes más, y creo que no compartirán mucho su visión de movilidad. En definitiva, el 26 de mayo de 2019 el tráfico puede quitar o poner un gobierno municipal. Así que como diría Bill Clinton, “es el tráfico, estúpido”.

*Periodista, publicista y analista político.

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