09 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Tocada y hundida: Sánchez fulmina a Delgado tras dejar un estropicio gigantesco

La ministra Delgado en una de sus salidas de tono en el Congreso.

La ministra Delgado en una de sus salidas de tono en el Congreso.

Reprobada por la oposición, enfrentada a todos los colectivos judiciales y acorralada por el caso Villarejo, el presidente "liquida" a la ministra que apadrinó Baltasar Garzón.

Como se dice coloquialmente, como un elefante en una cacharrería ha desfilado Dolores Delgado por su trayectoria de ministra de Justicia. Hasta este viernes, en el que Pedro Sánchez la ha fulminado.

Deja el Gobierno esta fiscal, reprobada por el Congreso, enfrentada con todos los profesionales de la Justicia y salpicada por los negros tentáculos del comisario Villarejo. Es, la de la apadrinada por el exjuez Baltasar Garzón, la historia de un gigantesco fracaso.

Sánchez ha decidido no renovar su confianza en Delgado para ocupar la cartera de Justicia, tras liderar el cambio de criterio de la Abogacía del Estado en el procés y la recuperación de la Memoria Histórica.

Tocada por el caso Villarejo, Delgado se definió en su toma de posesión en julio de 2018 como una "fiscal de trinchera" y prometió ser una "ministra de trinchera".

 

 

Sus inicios en el Ministerio de Justicia se vieron sacudidos tras la difusión -dos meses después de tomar posesión- de unas grabaciones de una conversación que tuvo lugar en 2009 en el restaurante Rianxo de Madrid, entre el comisario jubilado José Manuel Villarejo y Delgado, que acudió al encuentro acompañando al exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón para celebrar la medalla al mérito que habían concedido al expolicía.

Estos hechos se sumaron a la tardanza de la hasta ahora responsable de Justicia en amparar al magistrado del Supremo Pablo Llarena, instructor de la causa del procés en la demanda civil que presentó el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont contra él ante la justicia belga para que el Congreso y el Senado la reprobaran.

Una tercera censura llegó por parte de la cámara baja por haber instado a la Abogacía del Estado a descartar la rebelión en la acusación contra los líderes independentista en prisión por el procés. Los servicios jurídicos del Estado acusó de sedición y el Tribunal Supremo les condenó por este delito.

Durante estos primeros meses, Delgado también tuvo que hacer frente a las exigencias salariales y laborales de las asociaciones de jueces y fiscales, que ella misma abanderó como vocal de la Unión Progresista de Fiscales (UPF) en el Consejo Fiscal -órgano consultivo del Ministerio Público -contra el equipo ministerial liderado por su antecesor Rafael Catalá.

Ya al frente de las negociaciones como ministra, estos colectivos decidieron hacer una huelga. Después, se rebelaron los abogados y los letrados del turno de oficio. Su sustituto va a tener un trabajo ingente para corregir el desastre que Delgado deja.

 

 

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