23 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Que no son pasos, coño

Un paso cero para el hombre pero un gran paso para el baloncesto.

Un paso cero para el hombre pero un gran paso para el baloncesto.

El fútbol es un montón de piedras que acaban en una Champions del Madrid. El baloncesto es más complejo. Y eso lo aleja del pueblo llano.

Emulando a Fermín Romero de Torres en La sombra del viento "podríamos intentar explicar el baloncesto pero sería como describir una catedral diciendo que es un montón de piedras que acaban en punta". La pintura, la arquitectura, la danza o el arte en general, para el espectador no erudito suponen una amalgama de conceptos que a veces nos transmiten algo y otras, la mayoría, no. Porque no lo entendemos. Son estas reglas estrictas que requieren de un análisis y un estudio muy profundo las que lo alejan del pueblo llano. Y me parece bien. El arte es arte. El arte no es un montón de piedras que acaban en punta ni un puñado de colores lanzados a un lienzo. Tampoco es morirte de frío, que tenía que decirlo.

Me he hartado de decir que los deportes no son un arte. Son deportes. Su finalidad no es dejar una huella que con el tiempo sea estudiada y admirada. No. Son un sencillo entretenimiento y como tal ha de tomarse. Por eso triunfa el fútbol: once contra once, el árbitro tiene un gesto para todas las infracciones y si entra es gol, que diría Michel. El fútbol es un montón de piedras que acaban en una Champions del Madrid.

El baloncesto es más complejo. En general todos los deportes que se juegan en espacios reducidos lo son, porque pasan muchas más cosas, a más velocidad y con menos distancia entre persona y persona. Y eso lo aleja del pueblo llano. Hay muchas normas, cada una de ellas con una simbología diferente, está en constante evolución, hay diversas reglas que están sujetas a la interpretación del árbitro en cuestión y, para colmo, por lo que sea, hay diferencias reglamentarias entre cada continente.

Ahora ya no habrá pasos de salida y ese primer pie que tocaba el suelo cuando tenías la pelota en la mano pasará a llamarse paso cero



Y en estas ha venido la FIBA, cual RAE de turno, a cambiarnos la norma de los pasos. Ahora ya no habrá pasos de salida y ese primer pie que tocaba el suelo cuando tenías la pelota en la mano pasará a llamarse paso cero y, simplificando, no cuenta para el cómputo general. Lo diré ya: me parece una noticia maravillosa. Acerca el baloncesto a la gente y esto es bueno. Necesitamos a la gente para que el baloncesto sobreviva en la jauría mediática en la que andamos metidos. Ni sé la de veces que he desistido de explicar la norma de los pasos cuando veía un partido con un futbolero. "¿Pero cómo va a contar como un paso si no te has movido del sitio?". ¡Si es que es verdad, macho! Son de estas mierdecitas que cuando te paras a reglamentar un deporte no piensas con delicadeza los quebraderos de cabeza que traerá en el futuro.

Si podemos meter 100 puntos en lugar de 80, ¿no os dais cuenta de que mola más meter 100?



Da más ventaja al atacante, dicen. ¿Y qué? ¿Es que queremos dar ventajas a la defensa? ¿Es ese el deporte que queréis? Si podemos meter 100 puntos en lugar de 80, ¿no os dais cuenta de que mola más meter 100? ¿Y ahora qué hacemos con todas esas horas y horas que hemos pasado los entrenadores enseñando a hacer salidas a los chiquillos sin que hicieran pasos? Pues ya ves, la evolución es así, ni sé la de horas que pasé en los 90 en clases de informática que pronto dejaron de servir de nada. A partir de ahora viene lo bueno: los entrenadores podrán emplear ese tiempo de entrenamiento en otras cosas, qué se yo, en formar mejores jugadores. ¿Y si les enseñamos a defender? ¿Y si volvemos a enseñar movimientos al poste bajo? ¿Y si les enseñamos -de verdad- a botar sin mirar el balón? Yo lo que creo es que hay mucho nazi del baloncesto al que le acaban de joder el 50% de sus ejercicios y va a tener que inventarse nuevos juegos. El baloncesto tiene mil aristas y no las enseñamos todas ni las enseñamos bien. Son muchos los que llegan a senior sin saber entrar ni botar con la izquierda, sin hacer un reverso, sin hacer un cambio por delante sin que le quiten la pelota, sin saber dar un pase de pecho en condiciones y un largo etcétera de tareas en las que ahora, sin excusas, se podrá profundizar.

Los conservadores llevan años dominando la sociedad y evitando que los progresistas movamos el mundo. Esta nueva norma es un paso cero para el hombre pero un gran paso para el baloncesto.

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