22 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El PP especula sobre el futuro de García Egea a la espera de la noche del 26-M

En el partido especulan con que si el resultado es desastroso, podría pagarlo el secretario general. De momento se encomiendan a la vuelta a casa de los votantes de Vox. Toca esperar.

La hiperactividad de Pablo Casado en la campaña de las elecciones generales contrasta con el discretísimo papel que ha jugado en la de las europeas, autonómicas y municipales. 

Consumado el desastre del 28-A, el líder de los populares decidió retirarse a sus cuarteles y dejar prácticamente todo el protagonismo a sus candidatos. No porque su figura reste, pero sí moviliza a la izquierda. 

Al candidato a la Junta de Castilla-La Mancha y uno de los barones más cercanos a Casado, Paco Núñez, le preguntaron precisamente este jueves por qué en esta ocasión su jefe de filas ni había asomado por allí en estas dos semanas. Y él le quitó importancia y respondió que ya estuvo justo antes de empezar la campaña.

La dirección nacional del PP contiene la respiración ante los resultados de este 26-M, repitiéndose a sí mismos los populares que hay partido.

Se encomiendan a la vuelta a casa de muchos votantes de Vox, y efectivamente las encuestas reflejan un trasvase de voto del partido de Abascal al de Casado en el último mes. Los más optimistas en el PP hablan de la mitad. Sin embargo, parte de esos votos parecen condenados a irse por el sumidero de la abstención, con un centro derecha ciertamente desmovilizado.

La noche del domingo será larga en Génova 13, con el futuro de un hombre probablemente ligado a lo que ocurra ese día. No tanto el de Casado sino el de su secretario general, Teodoro García Egea

Los incontables enemigos que el número dos del PP se ha hecho en estos diez meses velan armas a la espera de acontecimientos, con el horizonte puesto en el 26-M pero también en el día después, cuando Casado ha convocado un Comité Ejecutivo Nacional clave.

En los últimos días está cobrando fuerza el runrún de que, si la noche electoral resulta desastrosa, el líder del PP podría servir en bandeja la cabeza de García Egea. ¿Cómo? Reubicándole en la Portavocía del Congreso. 

A oídos del secretario general han llegado estas especulaciones, que este jueves trató de zanjar con un "yo estoy muy bien donde estoy". Y eso mismo le dice a todo el que quiere oírle, que su puesto no corre peligro pase lo que pase el domingo. 

Sea como fuere, Casado ha decidido posponer el nombramiento de sus portavoces en las Cortes a la espera de cómo quede el marcador el 26-M. Pero está decidido a hacer cambios en su cúpula para contener una posible rebelión. La única línea roja es él mismo: acaba de llegar y no piensa marcharse.

De hecho ya apartó a su vicesecretario de Organización, Javier Maroto, de la dirección de la campaña del 26-M después de lo mal que fue la del 28-A.

De momento toca esperar. 

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