20 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La consejera de Justicia catalana se chotea del juez Sunyer después de muerto

Ester Capella niega que el magistrado, clave en la causa contra el procés, trabajara bajo presión a pesar de la escolta, las pintadas en su contra y de que tuvo que marcharse de su casa.

La muerte del juez Juan Antonio Ramírez Sunyer, titular del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona y ariete contra el procés, ha conmocionado a la Judicatura. 

Pocas horas antes de su fallecimiento, consciente de la irreversibilidad de su situación, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, le escribió una carta de reconocimiento:

"Gracias por todo, por ser como eres y por defender el Estado de Derecho y la Justicia sin vacilaciones ni miedos en tiempos tan convulsos. Siempre serás un referente para mí y para todos los compañeros de profesión", le decía.

Murió el Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, también el Fiscal Superior de Cataluña, José María Romero de Tejada, y ahora el juez que ordenó los famosos registros en varias consejerías catalanas en septiembre de 2017, en una operación clave para desentrañar la maraña del procés (allí se encontró el documento Enfocats, la hoja de ruta del procés). 

 

Y ello ha reabierto el debate sobre la presión a la que están siendo sometidos los jueces y fiscales por parte de los independentistas. El propio Ramírez Sunyer la sufrió. El año pasado aparecieron pintadas en su contra en Port de la Selva, donde tenía alquilado un piso. El dueño no le renovó el contrato, así que tuvo que marcharse como un apestado.

Por no hablar de que el Ministerio del Interior tuvo que incrementar hace unos meses la escolta del juez, por temor a que pudiera ser agredido.

A pesar de ello, y mientras sus compañeros lloran su pérdida, la consejera de Justicia de la Generalitat de Cataluña ha negado este lunes en RNE que el magistrado fuera sometido a una presión especial, más allá de la que puede sufrir un médico, un maestro o un periodista, ha afirmado Ester Capella

"Cuando vivimos en sociedad todos estamos sujetos a la presión. La presión es razonable. Todos trabajamos a presión", según ella.

Cuando Íñigo Alfonso le ha insistido sobre si Ramírez Sunyer tuvo una "presión admisible", Capella ha respondido: "No ha tenido ningún tipo de presión diferente a la que ha tenido en cualquier otro asunto judicial. La prueba es que él libremente ha investigado lo que le ha parecido que tenía que investigar, con mejor o peor criterio, con mejor o menos ajustado a la ley pero ha hecho como magistrado lo que creía que tenía que hacer".  

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