01 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez destruye al PSOE gallego y sus pocas opciones de derrotar a Feijóo

Núñez Feijóo durante una comparecencia en la Xunta.

Núñez Feijóo durante una comparecencia en la Xunta.

Las hipotecas del presidente con el PNV han acabado provocando daños colaterales en la oposición gallega, que soñaba con unas elecciones a la vuelta del verano y no en julio.

La decisión de Alberto Núñez Feijóo de reactivar el reloj electoral gallego al compás del vasco ha hundido al PSdeG, al BNG y a Galicia en Común, que aspiran a formar un tripartito que desbanque al popular pero no tienen las encuestas de su parte. 

No entraba en los planes de la oposición que a Núñez Feijóo le diera tiempo de convocar las elecciones en julio, con una valoración creciente en las encuestas por su buena gestión de la crisis del coronavirus. Sus adversarios confiaban en que tuviera que posponerlas hasta septiembre u octubre, con una situación económica aún peor y un creciente polvorín social.

Y no entraba porque en el decreto de suspensión de las del 5 de abril, que fue acordado con el resto de partidos, la Xunta de Galicia posponía la nueva convocatoria hasta "una vez levantada la declaración del estado de alarma y la situación de emergencia sanitaria". Textualmente.

Sin embargo, los caminos inescrutables de la política nacional han dado una buena baza al PPdeG. Pedro Sánchez necesitaba al PNV para prorrogar el estado de alarma. Y el PNV puso como condición que el presidente hiciera lo necesario para garantizar la viabilidad de celebrar las elecciones vascas en julio.

Pero no solo. Íñigo Urkullu, que guarda buena relación con Alberto Núñez Feijóo, subió su apuesta y metió en ese acuerdo también las elecciones gallegas. En deferencia hacia el presidente de la Xunta y porque unos y otros comicios han venido celebrándose simultáneamente desde 2009. 

Ahora resulta que en el País Vasco, donde el PSE de Idoia Mendia gobierna con el PNV, los socialistas no han puesto pega alguna a que haya elecciones en julio. Pero en Galicia, donde el PSdeG es oposición, Gonzalo Caballero ha puesto el grito en el cielo. 

Si el líder de los socialistas gallegos no tenía opciones claras de hacerse con la Presidencia de la Xunta, ahora menos. Por eso está Caballero tan indignado acusando a Núñez Feijóo de cometer una "ilegalidad" al reactivar el reloj electoral (todavía sin fecha) cuando el estado de alarma sigue en vigor; "saltándose" el Diario Oficial de Galicia y el acuerdo que alcanzaron todos los partidos en marzo. "No es de fiar", ha afirmado el socialista.

Lo que no ha dicho Caballero, al menos de momento, es que el responsable de que puedan celebrarse elecciones en Galicia en julio es Sánchez y su necesidad imperiosa de garantizarse el apoyo del PNV. Por delante de los intereses del PSdeG, para Sánchez están los suyos propios. 

El candidato de Galicia en Común, Antón Gómez-Reino, ha ido más lejos y ha anunciado que utilizarán "todos los mecanismos legales del Estado de Derecho" para evitar que Núñez Feijóo convoque las elecciones en julio. Es la candidatura en la que está integrada Podemos, parte del Gobierno central.

También la candidata del BNG, Ana Pontón, se ha aferrado al decreto de suspensión de las anteriores elecciones para decir que el presidente gallego no puede cometer la "temeridad e irresponsabilidad" de llamar a los gallegos a las urnas cuando el estado de alarma sigue vigente.

Las reclamaciones, dice el PPdeG, a la ventanilla de Pedro Sánchez. El PSdeG ha acabado siendo un daño colateral del presidente.

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