15 de enero de 2021
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Koeman, hasta perdiendo, pudo haber ganado

El Barcelona no pudo aprovechar las derrotas de Real Madrid y Sevilla e hizo lo mismo en el campo del siempre correoso y duro Getafe.

Que Barcelona perdió ante el Getafe se sabe en todo el planeta, más por el hecho de no aprovechar el pinchazo del Real Madrid y Sevilla que por la derrota en sí. De igual manera, caer ante los azulones dejó más que tres puntos perdidos en un encuentro que paradójicamente, pudo reforzar mucho más la figura de Koeman.

La llegada del holandés al banquillo sonó a verdugo en busca de sus víctimas, pero en cuanto pudo, dejó en claro que no es el malo de la película y que su llegada traía el máximo respeto a los contratos, sin importar de quién se tratase. Luis Suárez, por ejemplo, no sería apartado del club, pero sí que estaba claro que no contaría como imprescindible para el técnico.

Ante el Getafe apareció Dembelé. Ousmane, 150 millones de euros y unos cuantos años después, no detiene el declive de su precio en el mercado, de su nivel y también de su caché. Solo Dest, que jugó por izquierda, pudo estar peor que él.


Pero el lateral
apenas llegó al club, viene del Ajax con poco tiempo en la élite del fútbol, jugando a banda contraria y con la consigna de jugador a futuro, así como sustituto de Nelson Semedo. Dembelé llegó a cambio de mucho dinero y para llenar el vacío de Neymar. O al menos intentarlo, sin éxito de momento.

Pérdidas constantes, falta de acierto, muy pasivo en compases del juego y compitiendo con Messi para saber cuál estaba más desconectado. El argentino se puede dar el lujo porque en un tiro libre te elimina de la competencia o te quita tres puntos, el francés no sale de ser la eterna promesa y eso lo sabe Koeman.

Ronald no se moja del todo en el asunto de Dembelé y se mantiene como en todos los discursos de sus jugadores, asumiendo que cuenta con todos y en realidad, así es, porque no tiene mucho de donde sacar. No por talento, sino por momento, que en muchos casos parece ser el peor, sumando las lesiones que afectan al club actualmente.

Visitaron el Alfonso Pérez y Dembelé fue la novedad en una línea de tres que le juntó con Messi y Pedri, siendo el joven español el más destacado y despierto de la zona creativa, por encima del propio capitán del equipo, dejando más en evidencia al extremo galo que no pudo ser el líder del ataque y de hecho, ni contribuyó.

Lejos de ser el culpable de la derrota, el equipo entero jugó mal a pesar del ingreso de un enchufado Coutinho y de un atrevido Trincao, que esperaban ser titulares desde los fanáticos. Ni Griezmann fue tan criticado esta vez, en un juego donde incluso Braithwaite vio acción, además de Riqui Puig, a pesar de haberle recomendado su salida.

Koeman no miente y es claro, incluso perdiendo esta vez pudo ganar, demostrando que Dembelé no está en la dinámica de sus compañeros, que sigue estando lejos de ser el destructor de rivales que esperaban y cada vez que juega, la salida de Neymar se hace más costosa.

Pedri y Trincao le adelantan el espacio al propio Griezmann, De Jong hace que se piense poco en Pjanic y el Barcelona, a pesar de la derrota, demuestra que su técnico tiene una idea clara y que el espejismo de Ousmane entrenando en los días libres, realmente fue más por una orden que por motivación propia. Koeman, incluso en la derrota, pudo haber ganado, porque muestra quienes están en la lista de espera por minutos y pueden ser una buena moneda de cambio en el mercado que dejó a Depay y Eric García en el aire.

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