´Teta, España no lee´

España, como muchos otros países, se está quedando cada vez más atrás en la lectura de libros, gracias al desmedido consumo de información a través de dispositivos

Hace tiempo me encontré en la calle Cuba una librería. Yo diría que era bonita, acogedora, agradable. De esas que atrapan desde que uno entra al local, por la cantidad de libros que tiene, su decoración, sus estanterías y por cómo tiene el material distribuido.

Pensé que era un local de libros nuevos, pero no, era una librería con más textos de segunda mano que nuevos, muy bien cuidados y colocados en el mobiliario.

Desde que entré se percibía que esa librería era un proyecto hecho por amor a la literatura. Bastaba ver la decoración del sitio y luego el orden meticuloso en que estaban los libros. Además, había pizarras y carteles pegados en algunas paredes con mensajes o reflexiones sobre la lectura, área atractiva dedicada a los peques y un saloncito contiguo que funcionaba como oficina y algo más. Detalles por donde quiera. 

Había una gran cantidad de libros usados de autores clásicos y contemporáneos con temática tanto para niños como para adultos. Y, lo más atractivo, a precios muy accesibles, sobre todo en estos tiempos en que los libros son caros.

Charlé un poco con la dueña, una joven que según me contó tenía estudios de filología y durante muchos años se dedicó a comprar libros usados o recibirlos como regalo, con la intención de un día abrir su propia librería.

Se veía feliz la mujer al contar su sueño hecho realidad. Además de comprar o vender libros usados, organizaba talleres infantiles de lectura o charlas con algún escritor o escritora.

Era activa la mujer y activo era su negocio. Eso parecía. Compré dos libros y me fui con la intención de volver un día con mi hija de 13 años, para comprarle libros, ya que le gusta leer.

Me tardé escasos meses y cuando finalmente me acerqué con ella, me encontré con que el local estaba cerrado. Me dio tristeza, justo esa que uno siente cuando ve que la crisis económica sigue causando estragos en el comercio. No nos tienen que decir que la vida económica en España ya no es la de antes. Se sigue viendo en el día a día.

Me metí a un negocio que estaba al lado de la librería para preguntar si sabían algo del sitio. Era un horno. Quizá ahí sabrían si la chica cambió de domicilio. Era mi esperanza.

Cuando le pregunto a la dependienta, una mujer de edad madura y muy charladora con los clientes, no dudó en responderme: "la chica cerró, no vendía", a lo que yo respondí "¡qué lástima!" y la mujer remató diciendo: "teta, España no lee, para qué tantas librerías si no leemos".

Su respuesta me dejó muda. Fueron palabras que uno las entiende, porque reflejan una realidad, pero que no dejan de causar cierta desilusión y tristeza cuando las personas afirman eso, quizá sin tomar conciencia de lo penoso que es que los ciudadanos dejemos de leer.

Soy de las personas que se resisten a la idea de que un día el libro desaparezca y sea suplantado totalmente por el libro electrónico, dispositivo que aunque ya es parte de la vida misma, tampoco me parece que consiga tener muchos lectores.

Mi quedé con las ganas de volver a entrar a esa librería, sobre todo por mi hija, y aunque he llamado por teléfono (dado que la chica me dio una tarjeta) para saber qué pasó, éste fue dado de baja y sus redes sociales dejó de actualizarlas, además de que no responde algunos mensajes que le he escrito. Yo sólo quería saber qué pasó con tanto libro que tenía ahí.

La frase de la mujer del horno "Teta, España no lee", me llevó a investigar cuál es la posición del país, a nivel Europeo, en cuanto al porcentaje de españoles que lee. De acuerdo con el Centro de Investigación Sociológica, que realizó una encuesta en 2016 sobre este tema, el 35% no lee porque no tiene tiempo, no hay interés, no le gusta o no hay dinero para comprar libros.

Otro estudio hecho por la Euroestat, a través de su oficina comunitaria, coloca al país, entre los 28 encuestados, como el quinto donde menos tiempo se le dedica a la lectura de libros, con un promedio de 6 minutos, que ¡para un libro es nada!

Encuestas más, encuestas menos, esto de que hoy en día leemos menos, no es sólo una realidad de España, sino de muchos países. Y es que entre que los precios de libros son cada vez más caros y las nuevas tecnologías han invadido irremediablemente nuestra vida y nos enajenan cada día más, hemos hecho a un lado los libros por atender esa adicción que nos creado el móvil y las redes sociales.

Más escritores, menos lectores

Lo anterior lo confirma mi asistencia a principios de febrero, en que asistí a una jornada literaria de dos días que organizó el Salón del Autor 360º, curiosamente celebrado en un casino de Valencia.

Se trata de un encuentro literario anual en el que participan escritores, agentes literarios, editores, correctores y libreros que hablan sobre cómo va la industria literaria.

Los resultados de conferencias, talleres y mesas redondas fueron –diría yo- algo contradictorios, porque todos los ponentes coincidieron en que hoy en día se están publicando demasiados libros y cada vez hay menos lectores.

Factores como la creación de editoriales que impulsan la autoedición de libros, ha disparado el surgimiento de muchos nuevos escritores, lo cual es bueno, claro, siempre y cuando estos sean escritores de calidad.

También es cierto que cada vez son menos los lectores de calidad, porque vivimos un consumismo desmedido de información que nos brinda Internet a través de los dispositivos, la cual es gratuita, pero nunca comparada con la calidad que brinda la buena literatura.

Y es que el origen de que leamos libros o no hoy en día, radica definitivamente en que se fomente la lectura desde niños. Desgraciadamente muchos padres de familia prefieren regalar a sus hijos el móvil de la mejor marca en el mercado, en vez de un libro que podrían leer con ellos minutos antes de dormirse.

¡Desgraciadamente es una pena que hoy en día los niños y adolescentes se duerman y se despierten viendo Instagram!

*Periodista mexicana residente en Valencia.

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