18 de septiembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Polvorín en RTVE: por esto se esconden Rosa María Mateo y Enric Hernández

Rosa María Mateo, al frente de RTVE

Rosa María Mateo, al frente de RTVE

El coronavirus ha salvado a RTVE de un examen parlamentario que se aplaza pero no se olvida: todos los capítulos de polémica están anotados y no se pasarán por alto.

 

 

La situación de la Corporación ya clama al cielo. Dentro y fuera del ente público llueven críticas contra la gestión de sus dos cabecillas más destacados, su inacción y los movimientos con aroma a propaganda.

La Administración de RTVE por parte de Rosa María Mateo y las acciones de Enric Hernández (“el viceadministrador”, como le llaman algunos en la Corporación) ha colocado al ente en uno de sus momentos más críticos. El último episodio, el de usar a Mariano Rajoy para hacer burla en uno de sus programas educativos, “Aprendemos en casa”, ha sido la gota que ha colmado el vaso visto desde fuera.

Pero es que desde dentro la situación no es mucho mejor. Los trabajadores de la Corporación creen que los responsables no están a la altura de las circunstancias. Incluso el sector más ideológicamente afín a los actuales mandamases anda molesto por la falta de respuesta de la dirección a las acusaciones lanzadas desde Vox.

Hasta Lorenzo Milá está en la picota por sus crónicas desde Italia restando importancia al coronavirus

La 'enganchada' de la diputada de Vox Macarena Olona con Xabier Fortes es uno de los ejemplos. “Nos han defendido más desde fuera que desde dentro”, señalan fuentes de la cadena, que contraponen el silencio de sus responsables con el comunicado lanzado por el Grupo Atresmedia en defensa de los suyos.

Pero el malestar es evidente a todos los niveles. Hasta Carlos Franganillo, habitualmente discreto, expresó su enfado con lo sucedido por el 'affaire Rajoy' en TVE. La versión oficial habla de “error” y de cese del periodista encargado de la revisión. Pero el PP no está dispuesto a soltar presa y solicita que las responsabilidades se extiendan más arriba, no al plumilla de turno.

Desde luego, si de responsabilidades se tratara, habría otros nombres que mencionar, como el de Lorenzo Milá. El veterano periodista se encuentra situado en la picota tras lo sucedido en Italia, cuando aludió al “alarmismo” y a la “baja mortalidad” del coronavirus.

 

Sus palabras fueron ampliamente difundidas por aquellos que, en aquél momento, apostaban por mantener esa versión en España. Pablo Echenique, por ejemplo, al que las redes sociales “crujen” a diario recordándole su tuit elogioso a aquella crónica.

Lo que sí pasó más desapercibido fue la entrevista que Mara Torres hizo al corresponsal en la SER unos días después en la que contaba cómo, tras haber pasado por la “zona roja” del coronavirus, se encontraba en aislamiento y andaba con mascarilla por casa. Eso, por lo visto, no era tan interesante para algunos. Tal vez porque tumbaba la versión de la escasa peligrosidad del virus.

Denunciantes de manipulación, ¿manipuladores?

Otra cuestión es la desaparición de las denuncias de manipulación, que se atribuyen al hecho de que algunos de los anteriores denunciantes ahora se ubican en puestos de responsabilidad. A esto hay que añadirle la polémica generada en torno a la programación relacionada con el Covid-19, como “Diarios de la cuarentena”.

Y con todo esto, al fondo, la vista puesta en Rosa María Mateo y otros directivos, a los que se espera -aunque sea a través de la representación de Mateo- en la Comisión de Seguimiento de RTVE en el Congreso. De momento, como señalan algunos en la Corporación, les está librando esta situación parlamentaria excepcional.

Pero la batería de cuestiones a la que van a tener que enfrentarse en el hemiciclo -que incluirá denuncias de manipulación como la efectuada por el Gobierno madrileño- va camino de ser antológica. No extraña que Mateo y demás compañeros estén desaparecidos.

 

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