Los dos avisos del alcalde Ribó en la misma semana que marcan nueva estrategia

El concejal Galiana y el alcalde Ribó

El concejal Galiana y el alcalde Ribó

El primer edil ha señalado a dos de sus concejales con escasos días de margen. Hasta ahora siempre había palabras de elogio y de defensa sin fisuras

"Es una decisión del compañero Grezzi, que es el responsable de la firma". "Es un tema del concejal. No tengo que opinar". En una misma semana el alcalde de Valencia, Joan Ribó, ha demostrado que al igual que delega áreas de gobierno y parece mantenerse ajeno a lo que ocurra en ellas, también sabe repartir responsabilidades.

Hasta ahora la figura del principal edil se ha mantenido incólume. De hecho, al concluir el primer mandato se convirtió en el fundamental bagaje electoral de su coalición y, posiblemente, en el factor clave para que mientras que en la mayoría de municipios Compromís perdiera votos, en la ciudad de Valencia subiera.

El exitoso lema ´Jo amb Ribó´que colgaba de miles de farolas y puntos visibles de la ciudad junto a una foto del alcalde mostrando una de sus caras más entrañables, supusieron un aporte extra para convencer a una porción importante de la ciudadanía de Valencia de respaldarle.

Y en este mandato el primer edil parecía mantener el mismo grado de popularidad. Ni la pérdida de los cuatro millones de euros de la EMT, en un proceso que forma parte del debate político desde hace ya más de un año, ni el hecho de que estuviera en la ópera mientras el presidente Ximo Puig anunciaba el aplazamiento -luego cancelación- de las Fallas, parecían afectar a su popularidad ni a su actitud. Para unos, de dejadez, para otras, de habilidad política para salir indemne de los problemas o de temple.

El caso de Fuset: otra actitud

Los eludía directamente. O se situaba por encima de ellos con un aura que parecía envolver a sus propios ediles. Como cuando en febrero Pere Fuset renunció a sus delegaciones en una decisión que el todavía edil calificó como "personal, libre y voluntaria".

El alcalde, lejos dirigir el menor reproche al munícipe, sumido en una escabrosa causa judicial, defendió con decisión su gestión al frente de Cultura Popular. No hubo la más mínima reprimenda pública. El manto protector de Ribó lo tapaba todo. Para él y para los suyos. Nunca una crítica en pleno ni ante medios de comunicación. Ni tan siquiera en los aparentes descarríos del polémico Grezzi.

Hasta esta semana. Y por partida doble. Primero, con el concejal Carlos Galiana. El sainete del edil al defender la candidatura de Valencia como capital europea de la Innovación, con el doblaje en inglés de sus palabras sin advertirlo previamente, se ha convertido en oprobio público.

El caso de Galiana y la intervención de Ribó

Ribó, astuto y baqueteado político, sabe que eso no pasa desapercibido, que no se puede quedar tal cual porque ese tipo de cuestiones sí que forman parte de la comidilla popular. Otras muchas que le critican se quedan en discusiones entre partidos políticos que no calan en la ciudadanía, pero la imagen de Galiana, oculto tras su mascarilla haciendo como que decía unas palabras que no salían de su boca, pasará a la posteridad de la historia satírica de Valencia. Casi ( no puede ser igual porque Galiana no goza de la popularidad de la exalcaldesa) como el "caloret" de Rita Barberá.

Y aquí el concejal tuvo que disculparse en una actitud inusitada hasta ahora en el equipo de gobierno. Y después de esperar unos días, el alcalde, que realmente era quien tenía que haber defendido a Valencia en aquella intervención y que, una vez más, demostró su habilidad para no estar en un momento crítico, lo ha señalado: "es un tema del concejal".

Ya no todo vale. Ribó, como avezado político, sabe que lo que hoy es mayoría absoluta y placidez en el gobierno, mañana se convierte en luchas cainitas imparables y pasado en derrota electoral. Basta ver lo que le ocurrió al PP en el pasado. El actual alcalde estaba en la primera fila de la oposición para contemplarlo.

Y llega Grezzi

No ha sido Galiana el único que se ha llevado un tirón de orejas, de momento suave. Con Giuseppe Grezzi el alcalde, dentro del manto protector -insisto- con que disculpa públicamente cualquier acción de sus ediles, por muy criticada que resulte- ha sido un poco más contundente. Ha dejado caer al gerente de la EMT y ha atribuido directamente la decisión a Grezzi recordando que "es el responsable" de la Empresa Metropolitana de Transporte. De lo que le ocurra. También de las huelgas y protestas actuales. 

Con Fuset no hubo el más mínimo reproche. Pero desde entonces ha pasado más de medio año, con un terrible estado de alarma de por medio y una pandemia que asola el mundo presente. No obstante, esta semana ya ha habido dos señalamientos: "es un tema del concejal" (respecto al error de Galiana) y "es el responsable" en alusión a Grezzi sobre el adiós del gerente de la EMT.

Los dos avisos de Ribó en un segundo mandato que se le está empezando a complicar a Compromís. Mientras, el PSPV, su socio de gobierno, espera con paciencia. Sabe que lo que pierda la coalición compromisaria puede convertirse en crecimiento socialista en los próximos comicios.

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