La Champions pasa por ser campeón de algo

Una imagen del trabado encuentro

Una imagen del trabado encuentro

No pudo ser. La distancia de seis puntos que separa a los de Marcelino de los puestos que dan acceso a la próxima edición de la Liga de Campeones es la que seguirá vigente pese a los denodados esfuerzos dentro de un segundo tiempo en el que los che rondaron el gol de triunfo.

No obstante, el clásico axioma futbolístico de que cada mitad debe de ser para un conjunto quedó patente en la tarde de hoy en Mestalla. Y es que el Valencia no terminaba de entrar en unos primeros 45 minutos de claro color azulón. Visitantes fueron los acercamientos más peligrosos, viéndose obligado Jaume - entró en el once a última hora por indisposición de Neto - a sacar una gran mano frente a un remate de Cabrera. Sin embargo, ése no sería el único peligro que haría enmudecer a Mestalla, puesto que ni trencilla ni VAR decretaron un derribo de Gayá sobre Jaime Mata como pena máxima cuando sí daba la impresión de serlo.

A los de Marcelino les va la épica, por lo que una vez cerrado un primer tiempo en el que sólo un saque de esquina rematado al palo por Rodrigo - aunque con la acción ya invalidada - les acercaba al marco rival, apuraban sus opciones para un toque de carga que tras el paso por los vestuarios llegaría. Guedes habilitaba a Rodrigo para que Antunes tuviera que sacar bajo palos el disparo de la reciente bestia negra madrileña en lo que ya significaba toda una declaración de intenciones.

A los nueve de la reanudación, la que pudo ser jugada clave del encuentro quedó finalmente en agua de borrajas. Y ello tuvo lugar por una intervención del VAR necesaria a la hora descubrir una posición antirreglamentaria de Gameiro que anulaba el posterior lanzamiento de Guedes. El tanto del portugués está correctamente invalidado ya que el centro busca al ariete francés previamente a que el arquero Soria lo desviara. 

No cejó el Valencia en su empeño de intentarlo. Parejo se erigía en el principal creador de juego, pero ni su centro con veneno encontró rematador en el segundo palo, ni su posterior remate desde la frontal portería, saliendo por encima del marco visitante. Una jugada individual de Cheryshev abortada por Soria , y un mal control de Guedes en los instantes finales se configuraron como últimas opciones de hacer variar un marcador desfavorable.

Mestalla terminó por soliviantarse por las continuas pérdidas de tiempo de un equipo visitante siempre avezado en torno a este tipo de registros... y Gameiro hizo lo propio ante el cambio de Marcelino que daba con sus huesos fuera del terreno. Ciertamente, el choque discurrió en mayor medida en torno a la intensidad que a la serenidad en la toma de decisiones por parte de los protagonistas. No cabe duda. 

 

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