21 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La semana más negra de Pedro Sánchez pone a temblar al PSOE: "Vamos al suicidio"

Los dirigentes territoriales se vuelven a conjurar a la estela de Susana Díez. Y tratan de convencer a Ferraz de la convocatoria de elecciones ya. "Contención de daños", advierten.

"Se acabó, esto no da más de sí". Con esta claridad se expresa un dirigente del socialismo vasco en declaraciones a ESdiario. La llamada semana negra de Pedro Sánchez, con dos ministros acorralados y una gira americana destinada a dar brillo y consolidar la agenda del presidente convertida en un vía crucis para el inquilino de La Moncloa.

En el PSOE, según varias fuentes consultadas en distintas federaciones territoriales, ha cundido en las últimas horas una convicción unánime. "La estrategia de La Moncloa corre ya contra los intereses del partido". Y lo explica otro dirigente del PSOE andaluz: "El rédito que hayamos podido sacar a la moción de censura, obtenido está. Si seguimos así, será un suicidio".

Los candidatos de las elecciones de 2019 -muchos de ellos ya elegidos en primarias- diseñan su estrategia para municipales y autonómicas -otra cosa distinta serán las europeas- con el pánico instalado en su filas. Poca gestión que vender y un listón ético que amenaza por llevarse por delante a más de un aspirante a alcaldía o comunidad autónoma.

De forma privada, los barones -de los nervios tras los casos Delgado y Duque- están trasladando a Ferraz las bondades de una convocatoria electoral ya. Todos los críticos, una vez más, aglutinados por la agenda de Susana Díaz, que la próxima semana podría anunciar comicios en Andalucía el próximo 25 de noviembre.

 

 

La "agenda americana" para dar brillo a Sánchez ha acabado en un durísimo vía crucis para La Moncloa

 

Esta semana demoledora para los intereses de Ferraz, La Moncloa se ha visto obligada a llamar al orden a la cúpula socialista. Tras el desengaño de la dimisión de Carmen Montón, el escándalo de la ministra de Justicia causó tal indignación -por ocultar primero a Sánchez sus encuentros con Villarejo y por mentir después- que los líderes socialistas guardaron un sepulcral silencio.

Solamente a rebato de la vicepresidenta Carmen Calvo, el PSOE cerró filas con Delgado. Pero no solo el escándalo de la ministra ha desatado todas las alarmas entre los socialistas con mando en plaza.

Los índices que ratifican la desaceleración económica, los vaivenes en Cataluña y los chantajes de un crecido Pablo Iglesias preocupan cada día más. Y a todo esto en Ferraz suman el impulso que Pablo Casado ha dado al nuevo PP -liberado además este viernes por el Supremo del caso Máster- y las expectativas recuperadas de Albert Rivera. Todo pese al CIS.

Pero Sánchez, para enfado de muchos líderes socialistas, no ha puesto la convocatoria electoral en el tejado de su propio partido. Lo ha hecho este jueves en el de Quim Torra cuando desde Nueva York advirtió de que si se mantiene el desafío independentista llamará finalmente a los españoles a las urnas. Urnas que la mayoría del PSOE quiere poner ya.

 

 

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