25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El hachazo del "Caso Palau" desata el pánico en el PDeCAT: "Estamos en coma"

Artur Mas deja el PDeCAT en una situación financiera más que delicada.

Artur Mas deja el PDeCAT en una situación financiera más que delicada.

Las finanzas de la antigua Convergencia son una ruina, agravada ahora por la resolución del Tribunal Superior de Cataluña que le obliga a devolver 6 millones de euros que no tiene.

En la medianoche del pasado 21-D, pese a los muy buenos e inesperados resultados electorales, el PDeCAT no descorchó el cava ni bailó hasta el amanecer en el Hotel Majestic de Barcelona, el centro de operaciones y de celebraciones a lo largo de los 31 años de gobierno de Convergencia. Las finanzas de los de Artur Mas no daban para esas alegrías.

Los sucesivos batacazos electorales y el consiguiente recorte de sus subvenciones públicas, el dinero destinado a algunas fianzas por casos de corrupción e inhabilitaciones por el 9-N y el embargo de 15 de sus sedes en Cataluña habían dejado al PDeCAT, la marca heredera de CIU, en situación más que delicada. "Esto es un mazazo, estamos en coma", reconocen fuentes del partido en el Congreso de los Diputados.

Un coma que se va a agravar mucho más tras la sentencia del Caso Palau, que obliga a los de Puigdemont, Mas y Marta Pascal a devolver la friolera de 6,6 millones de euros.

Y eso que, pese a esta situación, el expresident fugado, Carles Puigdemont, no ha dejado de reclamar que sean las arcas de su partido la que financien su defensa y su estancia -junto a cuatro de sus exconsellers- en Bélgica. Y ha llevado al PDeCAT a un sinfín de idas y venidas a Bruselas a cargo del talonario de la formación.

El PDeCAT arrastra una deuda de 7 millones de euros. Ha vendido su sede, tiene otras 15 embargadas y prepara un ERE brutal

Desde el divorcio con Unió y la consiguiente desaparición de CIU, el PDeCAT arrastra una deuda de casi 7 millones de euros. De hecho, un ERE planea sobre la plantilla del partido, unos cincuenta trabajadores, que podrían quedar reducidos a menos de la mitad.

Una situación agravada por la aplicación del 155, que dejó sin sueldo público a varios centenares de cargos intermedios del partido. Y es que han sido ellos los grandes financiadores del presupuesto del PDeCAT en los últimos dos años.

Según informó Crónica Global en vísperas de los últimos comicios catalanes, el responsable de finanzas del partido, Jordi Oliveras, lleva meses volcado en una frenética búsqueda de financiación, por ahora sin demasiado éxito.

Además, el PDeCAT no puede pedir créditos bancarios hasta febrero ya que recientemente ha renegociado el préstamo destinado a sufragar la deuda de CiU con la finalidad de ampliar de cuatro a quince años su fecha de vencimiento 

 

Puigdemont y Mas, en una reunión de la ejecutiva del PDeCAT ante de la huida del expresident.

 

Según el presupuesto hecho público por el propio PDeCAT, el año recién terminado el partido de Mas dispuso de 3 millones de euros, de los que 1.3 millones procedieron de la aportación de los cargos públicos; 780.000 euros de las cuotas de sus menguantes afiliados, y 650.000 euros que llegaron de campañas de recaudación entre asociaciones y empresarios afines al procés.

Además, hace un año, la formación abandonó su histórica sede central de la calle Córcega y la vendió a un fondo de inversión chino. Tiene otras 15 sedes embargadas por el Caso Palau y tras la sentencia de este lunes debe devolver 6.6 millones de euros.

Un batacazo electoral en las municipales de 2019 sería la puntilla para las arcas de un partido que ha gobernado 31 de los 38 años de democracia en Cataluña.

Y por si fuera poco, un horizonte electoral -las municipales del año que viene- en las que el PDeCAT debe afrontar la estrecha competencia de Esquerra y el estado de gracia de Ciudadanos.

Así que puede decirse que la histórica y antes todopoderosa Convergencia es ya la otra gran víctima del procés.

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