17 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El lamentable espectáculo de Cs, Vox y PP mientras Sánchez asalta Navarra

El PSOE está tomando todo el poder en España, de la mano de los peores, mientras el centroderecha se desmorona entre disputas absurdas, egos y errores.



 

 

 

Mientras el PSOE cerraba un (vergonzoso) acuerdo con Podemos para gobernar Navarra gracias a Bildu, el PP perdía la investidura como presidente de Murcia de su candidato por las desavenencias  existentes entre PP y Vox, que amenazan con provocar lo mismo en la Comunidad de Madrid.

El espectáculo que ofrece así el centroderecha es lamentable, e indiciario de por qué le van tan bien a Sánchez y por qué, incluso, puede aprovecharse de Otegi, tras promocionarlo en TVE, para asaltar la Comunidad Foral y acercarla peligrosamente a los postulados nacionalistas más perversos: haga lo que haga el sanchismo, a sus rivales les pillará enfrascados en sus disputas internas.

Lo sucedido en Murcia es un ejercicio de inmadurez e irresponsabilidad que comienza en Ciudadanos y termina con Vox, con un PP de mediador inútil para rematar el paisaje. Los naranjas llevan semanas cometiendo el error de suscribir el mensaje de la izquierda al respecto del supuesto radicalismo de Vox, al que tratan como un apestado pese a necesitarle para prosperar.

Infantilismo

Una paradoja que los de Rivera han pretendido superar dejándole al PP como único interlocutor pero beneficiándose del resultado de esos acuerdos: una postura infantil que, además, no le ha servido a los naranjas para evitar los mismos ataques de la izquierda que si hubiesen rubricado los pactos Rivera y Abascal en persona.

Ni Cs ni Vox tienen disculpa. Su actitud, inmadura y caprichosa, solo está beneficiando a Sánchez

Pero Vox tampoco mejora mucho a Cs, pues si bien tiene razón en exigir respeto si se le piden sus votos; la pierde al convertir esas cuitas en materia decisiva, hasta el punto de preferir votar con el PSOE y Podemos que hacer viable su propio pacto de Gobierno con  el PP.

Un espectáculo

El resultado de todo ello es que Sánchez, cada vez más, tiene las manos libres para hacer y deshacer a su antojo, convocar Elecciones o no hacerlo pero gobernar como si tuviera mayoría absoluta pese a disponer de solo 123 diputados.

La frustración del votante de centroderecha es inmensa ante este panorama, pero lejos de atenderla, Cs y Vox la agudizan, con un PP de espectador pasivo de un espectáculo que tampoco sabe parar. Si algo así se repite en Madrid, habrá Sánchez para lustros.

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