El equipo de Toni Cantó en Ciudadanos: ¿Purga, renovación o revolución?

Carlos Gracia, Luis Pérez, Juan Córdoba y Toni Cantó.

Carlos Gracia, Luis Pérez, Juan Córdoba y Toni Cantó.

Los diputados autonómicos y los aspirantes a serlo han vivido un final de semana frenético con la publicación de las candidaturas. La marcha de Argüeso y Córdoba está siendo la 'comidilla'.

Ciudadanos ha marcado sus tiempos. El partido de Albert Rivera ha demorado su proceso de elección de candidatos y de confección de listas pero, cuando ha dado el paso, lo ha hecho con contundencia. Anunciaba la entrada de personas de la sociedad civil; no obstante, lo que no esperaban ni los mismísimos diputados era el elevado grado de defenestración que se iba a producir. Y que se enterarían por lo publicado en medios como EsdiarioCV.

Un ejemplo de la discreción del proceso aplicado por el aspirante a presidir la Generalitat, Toni Cantó, y la imposibilidad de ver por dónde iban los tiros lo constituye el diputado Toni Woodward. Ha pasado de no contar, a estar a punto de ir de número dos por Castellón a, finalmente, pasar al seis por Alicante, un puesto de 'sufridor'.

En Castellón, por cierto, Merche Ventura continúa como cabeza de lista de una candidatura que ha tenido que engrosar el partido con militantes de Valencia. La profesora Ventura y el piloto Emigdio Tormo, un 'verso suelto' dentro del partido, han sido los únicos que no han visto decepcionadas sus expectativas de continuar. Han sobrevivido a la purga, a la revolución o a la renovación, depende de la perspectiva que cada cual aplique.

Cantó venía trabajando en su proyecto desde que en octubre de 2018 tuvo decidido y claro que sería el candidato. No importaba que no hubiera fecha para las primarias. O que oficializara su candidatura a estas el 20 de enero. En diciembre del pasado 2018 ya había dado un primer paso con la entrada de Luis Pérez como jefe de gabinete del grupo parlamentario en sustitución de la periodista Cristina Grau.

Desde entonces ha ido pergeñando su equipo. La labor en la territorial de Ciudadanos de la técnico de Hacienda, Rut Merino, y del miembro de Sociedad Civil Valenciana y profesor  Carlos Gracia no le ha pasado desapercibida (van de dos y cuatro en la candidatura por Valencia, respectivamente). Ocuparán los puestos que en 2015 correspondieron, primarias mediante, al luego díscolo Alexis Marí y a Toni Subiela, ahora destinado a competir por la alcaldía de un municipio clave del área metropolitana como Burjassot.

El perfil de Merino resulta casi clónico al del diputado nacional Vicente Ten, con quien Cantó ha estrechado lazos de confianza en los últimos años. Por cierto, la figura de Ten ha ido creciendo en respeto y solvencia dentro de la militancia y el partido. En esta campaña ejercerá el puesto clave de tesorero.

Y el salto al ámbito autonómico de la portavoz en la Diputación de Valencia, Mamen Peris, estaba cantado y asumido por el partido también desde otoño, por mucho que la concejal de Alboraya respondiera siempre que lo único que tenía claro era que no seguiría de diputada provincial y que su futuro está en la abogacía. De esto último no existe duda, aunque alcance acta de diputada autonómica en breve, porque, como recalca, nunca cuelga la toga.

Hasta ahí la sorpresa era relativa. No obstante, la elección de Jesús Salmerón para el puesto número cinco por Valencia (en 2015 Ciudadanos logró cinco escaños por esta demarcación y el quinto llevaba el nombre de la edil de Alcàsser María José García, ahora destinada a un puesto no de salida al Congreso) ha cortado la respiración a más de uno y de una. Y no porque no se viera venir.

Salmerón ha despuntado en los últimos meses, tanto en redacción de propuestas en Les Corts como en su calidad de representante de su partido en los debates que se terciaran. Más aún, salía airoso. Para rematar su candidatura, ha crecido a la sombra del secretario autonómico de organización, Emilio Argüeso. En la práctica, ha sido su delfín. Argüeso se marcha, pero deja su semilla.

Y esa marcha, tanto la de Argüeso como la de Juan Córdoba, secretario de organización en la provincia de Valencia, es la que no acaba de asumir una parte importante de la militancia bien informada de Ciudadanos. En clave interna se entiende más como un castigo que como un relevo natural. El argumento esgrimido por ambos de que ahora se dedicarán a tareas internas para afrontar el crecimiento del partido no acaba de convencer. De hecho, su formación no se caracteriza por ceder cargos institucionales para dedicarse a orgánicos. El mismo presidente, Albert Rivera, opta a dirigir el Gobierno de España.

Tampoco acaba de cuadrar que Toni Cantó tuviera tanta fuerza para excluir de las listas por Valencia y Alicante a ambos. Quizás lo podría haber conseguido con Córdoba por Valencia, pero con Argüeso resulta mucho decir. Demasiado. La futura pérdida del poder institucional de ambos para reducir su mando al orgánico constituye la comidilla de los cenáculos de Ciudadanos. Sobre todo en lo que respecta al secretario de organización autonómico, que en la actualidad ejerce también de secretario de la mesa de Les Corts, con una retribución alta y con un poder casi plenipotenciario dentro de la estructura autonómica del partido. O eso parecía hasta ahora.

Por lo demás, el caso de Cristina Gabarda como número dos de Castellón en la lista autonómica casi repite el de Mamen Peris por Valencia, con traslado desde la diputación provincial, posiblemente y si Ciudadanos logra el respaldo electoral previsto, al parlamento autonómico. Y con Fernando Llopis como cinco por Alicante, Toni Cantó recupera a un ex de UPyD de quien fue compañero y que, al contrario que otros que militaron en esa formación como Alexis Marí, no ha arremetido con contundencia contra el citado Cantó en el pasado. No había heridas graves que restañar.

En cualquier caso, el elenco de aspirantes a escaño en Les Corts por Ciudadanos, si hablamos de puestos de salida, no deja el regusto de acabar de ser un traje a medida de Toni Cantó. Parece más una suma de retazos para confeccionar una vestimenta que aúne bastante renovación con profesionales cualificados en sus ámbitos; experiencia política en otros roles, caso de María Quiles, cabeza de lista por Alicante, como concejal de Almoradí, o de Yaneth Giraldo, dos en esa misma candidatura y portavoz en el Consistorio de Alicante; más presencia femenina (cinco mujeres de nueve aspirantes si sumamos los tres primeros puestos de cada circunscripción) y menos peso orgánico. 

 

 

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