¿Subida de impuestos…? ¿Para quiénes?

La persecución al diésel puede tener graves consecuencias para los autónomos.

La persecución al diésel puede tener graves consecuencias para los autónomos.

El Gobierno actual anuncia una muy previsible subida de impuestos. Sería la segunda desde que en 2012, el anterior Gobierno tenía que enfrentarse al agujero que le dejaron tras una crisis que por negarla, no dejaba de existir. Resulta una triste coincidencia que en estos momentos tengamos una salida neta de capitales de 11.000 millones de euros y la recuperación económica empiece a debilitarse.

Argumenta el Gobierno que serán impuestos “que no afectarán a la economía…” Desconocemos cómo conseguirán este prodigio, pero tengo una enorme curiosidad intelectual por presenciar ese hecho y felicitar a las mentes que lo consiguen. Una política fiscal que no afecte a la economía real, tiene mérito hasta pensarlo.

De momento recordemos un dato, las grandes empresas en España pagan alrededor de un 20% de ISS de la BI, pero ahora proponen un tipo mínimo del 15% sobre resultado contable, y el matiz no es baladí, ya que puede suponer casi duplicar su tributación. En un momento en el que tenemos que estar preocupados de atraer inversores y  capitales, y mejorar nuestro gran talón de Aquiles, que siempre ha sido la competitividad y trasladarnos de modelos intensivos en mano de obra a intensivos en tecnología y servicios de calidad, ¿es la mejor publicidad que como país debe realizar España? Quizás podrían fijarse en países cercanos que reduciendo impuestos, han conseguido reducir sus desequilibrios, aumentar el crecimiento y el empleo, y que sigue llevándose gratis parte del talento que formamos en nuestras universidades.

El Gobierno quizá podría fijarse en países cercanos que reduciendo impuestos, han conseguido reducir sus desequilibrios, aumentar el crecimiento y el empleo, y que sigue llevándose gratis parte del talento que formamos en nuestras universidades

¿Qué impuestos están en el punto de mira? Impuestos a las tecnológicas, a la banca, al diésel, a los plásticos,… impuestos que lógicamente repercutirán en el consumidor final, y perderemos más competitividad y penalizaremos el ahorro… ¡El caso de la banca es brillante! Intentar subir impuestos a un oligopolio y pretender que no se repercuta en los clientes, o subir impuestos a empresas tecnológicas cuando España es una de las economías menos digitalizadas, o el diésel… lo que faltaba a nuestros autónomos para encarecer sus costes y reducir su competitividad.

Y todo ello con una presión media al ciudadano de casi un 40%. Es cierto que alguna de las ideas, ha tenido una rectificación, pero no por ello deja de ser preocupante.

¿Y que supone esto concretamente? Pongamos algunas cifras. Para los autónomos aproximadamente un 80-90% más de su cuota, casi duplicarla, a cambio de nada, es decir, no van a obtener ninguna mejora a cambio del incremento de sus gastos. A nuestras pymes, casi 10 puntos más de tipo impositivo, y a una familia media de cuatro miembros, casi un 8% más de gastos domésticos por el efecto de subida de impuestos y repercusiones posteriores. ¿Para qué? Posiblemente para cuadrar algo las cuentas públicas y subir el gasto de cara a unas próximas elecciones, justo lo contrario de lo que deberían hacer.

Y recordemos un último dato. Con inflaciones cercanas al 2%, en un lustro, todos perdemos el 10% de nuestra riqueza, o nuestros ahorros. Mejor que piensen cómo garantizan unas pensiones decentes, sin negociar ridículas subidas nominales que finalmente hacen más pobres a estos colectivos. Esto sería una buena política social.

Con inflaciones cercanas al 2%, en un lustro, todos perdemos el 10% de nuestra riqueza, o nuestros ahorros, mejor que piensen cómo garantizan unas pensiones decentes

¿Por qué nuestros políticos, como ha planteado el Observatorio Económico de la Provincia de Alicante (OEA) en repetidas ocasiones, no se dedican a solucionar problemas en lugar de provocarlos? Que trabajen para aumentar el empleo en lugar de reducirlo asustando a las empresas, que reduzcan la enorme burocracia y las duplicidades administrativas, que ajusten el déficit y la descomunal deuda pública y piensen como mejorar la competitividad para poder responder a la bajada del turismo, a la brecha digital de nuestras empresas, a mejorar la calidad del empleo, las pensiones,… Parece que hay muchos deberes pendientes que se deberían acometer, en lugar de ir asustando inversores. Por lo menos alguien estará encantado con este Gobierno,… nuestros competidores.

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