25 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pablo Iglesias ya se puede emocionar con el diputado "Rastas" que patea policías

Alberto Rodríguez, en el círculo, junto a Pablo Iglesias

Alberto Rodríguez, en el círculo, junto a Pablo Iglesias

El número 3 de Podemos, Alberto Rodríguez, responde al perfil que su jefe siempre defendió. De asaltar capillas a pegar a agentes son comportamientos que siempre le encantaron.

 

Se llama Alberto Rodríguez, pero todo el mundo le conoce por “El Rastas”. Es el secretario de Organización de Podemos y diputado, con un sueldo que le daría para ir muchas veces a la peluquería: 86.024,40 euros al año. Sí, vale, luego ellos dicen que donan una parte a causas sociales, La Tuerka y otros proyectos así de indispensables para la humanidad. Pero lo cierto es que eso es lo que le cuesta al ciudadano.

 El caso es que el Tribunal Supremo ha abierto una investigación contra él por patear a un policía. Lo que hizo Rodrigo Lanza con Víctor Laínez, pero con más suerte para el agente. No le mató.

Lo hizo para protestar en 2014 contra el ministro José Ignacio Wert y su Ley Educativa. Él, que tanto la necesitaba, se lio a mamporros contra la Policía Nacional en compañía de otros “partisanos” de ésos que tanto gustan en Podemos: las Ritas Maestre asaltando capillas o las Isa Serra agrediendo a municipales.

 

Los hechos parecen estar bastante acreditados. La Fiscalía ya formuló su escrito de acusación, pidiendo penas de un año de cárcel por las agresiones. Y el juez iba a abrir juicio oral. Todo quedó frenado por la condición de aforado del diputado, que obliga al Supremo a encargarse del caso.

 

 

No oirán hoy a Podemos diciendo que la casta tiene privilegios como el aforamiento, ni denunciando que hay dos tipos de Justicia según quien seas. No, hoy calladitos o, todo lo más, a denunciar montajes policiales como con Alfon, Lanza, Serra, Bódalo y toda esa tropa de superhéroes callejeros.

En 2006, el Rastas ya fue acusado de desórdenes públicos por un comportamiento similar. Pero el posible delito prescribió y por eso, y solo por eso, no fue juzgado.

Con ese currículum, hoy es el número 3 de un partido del Gobierno y diputado en las Cortes. No es de extrañar, su jefe, Pablo Iglesias, se conmovía cuando veía dar una paliza a un Policía. En Podemos, eso es un mérito. Y ya si llevas el pelo sucio, tienes la vida resuelta.

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