16 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Así busca Sánchez acomodo a Bildu en la nueva etapa de "amnesia" histórica

En la nueva "narrativa de Estado" que pretende imponer el líder del PSOE, maquillar el pasado sangriento de los herederos de ETA es crucial, según el análisis de David Gistau.

En el nuevo ciclo político que parece adentrarse España, "encomendada a sus odiadores y a quienes sólo conciben con ella una relación extractiva", encontrarle un acomodo disfrazado de decencia para los herederos de ETA es una de las metas fundamentales para la cúpula del PSOE que comanda Pedro Sánchez. Y la sesión de investidura que se ha vivido en los últimos días así lo ha demostrado, según David Gistau.

El cronista político de El Mundo ha señalado incluso el momento en que se ha hecho material este propósito del líder socialista y presidente en funciones. Ocurrió cuando "María Mercedes -aka Mertxe- Aizpurúa (Bildu) y Pedro Sánchez (PSOE) se mandaron mensajes de abanico durante ese coqueteo en el que celebraron el encuentro de dos almas gemelas en conciencia feminista, ecologista y social. El matiz ignominioso ocurrió cuando Sánchez agradeció a Aizpurúa su compromiso con la "memoria histórica".

 

La ignominia está clara, según Gistau: "Estamos ante un candidato a presidir el Gobierno español que considera que la memoria histórica será un imperativo de su legislatura y celebra la incorporación a ello de una dirigente política a la que en ese mismo instante está ayudando a omitir el recuerdo -¡qué mala memoria!- de los asesinatos de ETA. Que habrá que convenir que también son memoria histórica española, incluso más fresca que la relativa a la Guerra Civil y puede que más urgente, aunque sólo sea porque la acción de la biología todavía nos permite sospechar que hay más asesinos vivos impunes relacionados con ETA que con los paseos de Falange".

"Para lo que conviene, Memoria; para lo que no, Amnesia", es, a juicio, del columnista de El Mundo, la consigna de este nuevo ciclo. "Y lo que conviene es una historia oficial, una narrativa de Estado que debe acomodar a Bildu al mismo tiempo que servir como perpetuación de la culpa heredada de la derecha, que en ciertas fantasías está poseída por Franco y otros demonios como Don Pelayo, quien también resulta ser fascista con más de mil años de antelación", remata.

 

 

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