13 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Valerio se coge un enfado monumental con Sánchez por prometer imposibles

La titular de Trabajo se ha negado a participar en una recepción al presidente de Perú en el Congreso tras quedar a los pies de los caballos por culpa de los cálculos electorales de su jefe.

La voluntad de Pedro Sánchez de utilizar el BOE para hacer campaña en estos dos meses que quedan hasta las elecciones está provocando grietas y tensiones dentro de su Consejo de Ministros.

El presidente socialista pretende aprobar por la vía del decreto ley medidas sociales, sin tener Presupuestos aprobados ni la seguridad de que serán convalidados por la Diputación Permanente del Congreso (ahí el papel de Unidos Podemos será fundamental) o decaerán al cabo de un mes.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, se ha echado a temblar, aunque no es la primera vez que clama en el desierto. Los ojos de Bruselas están en la nuca de Sánchez, puesto que falta por aclarar de dónde piensa sacar el dinero. Y ya en enero la Comisión Europea ya advirtió a España del riesgo de incumplimiento del déficit.

La peor parte se la ha llevado la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, sobre cuyas espaldas había puesto Sánchez el peso de reformas exprés en materia laboral y de pensiones.

Sánchez hinchó el globo y en las últimas horas Magdalena Valerio se ha dado de bruces con la realidad: no tiene el respaldo de los partidos de la oposición y tampoco el de sindicatos y patronales, con los que este martes había convocado una reunión que tuvo que suspenderse.

A la ministra no le ha quedado más remedio que reconocer públicamente la imposibilidad de que las medidas anunciadas prosperen, con su consiguiente enfado. El primero, con Sánchez, que alimentó las expectativas sin haber bajado al terreno de la negociación. Humo.

Este miércoles Valerio estaba a punto de estallar, y no lo ocultó. A pesar de encontrarse en el Congreso, la ministra de Trabajo fue la única que faltó a la recepción que los miembros de las mesas de las Cortes y el Gobierno en pleno brindaron al presidente de Perú en la Cámara Baja.

La titular de Trabajo no estuvo en el Salón de los Pasos Perdidos ni tampoco ocupó después su escaño durante los discursos del presidente peruano, Martín Vizcarra, y de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, en el hemiciclo.

Sánchez, Carmen Calvo, Josep Borrell, José Luis Ábalos, Fernando Grande Marlaska… estaban todos en la bancada del Ejecutivo. Todos menos Valerio, que a la misma hora merodeaba por los pasillos del Congreso, hablando con su equipo y dando evidentes muestras de su indignación. Ella, que viene de una tierra agrícola, sabe que una cosa es predicar y otra dar trigo. 

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