17 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Susana liquida a Sánchez en dos minutos memorables sobre sus fracasos y el PSOE

Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez, posan juntos antes del debate.

Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez, posan juntos antes del debate.

"¿Le conviene a ese tóxico e infame PP -según el exlíder- el candidato que ha perdido dos veces o la candidata que le gana por más de diez puntos?", sentencia la presidenta andaluza.

Y por fin, Susana Díaz y Pedro Sánchez se vieron las caras. Frente a frente. Con Patxi López como invitado de excepción, durante algo menos de dos horas y en pleno San Isidro, festivo en la capital, los dos candidatos favoritos a la Secretaría General del PSOE contrastaron sus dos modelos, en muchos aspectos antagónicos, a siete días de las primarias. Con el lastre de un formato que permitió pocos rifirrafes dialécticos fue el apartado dedicado al modelo político el que más juego deparó en este segundo debate de candidatos de la historia del PSOE tras el de julio de 2014 entre Sánchez, Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias.

Y en dos golpes secos, contundentes y directos -varios minutos demoledores- Susana Díaz puso a Sánchez ante sus dos grandes contradicciones: su pasado como candidato fracasado el 20-D y el 26-J y sus continuos cambios de discurso -"vaivenes" le reprochó Díaz- sobre los asuntos principales que afectan tanto al PSOE como al país.

"Llegamos aquí en una de las situaciones mas difíciles de nuestra historia", arrancó sus palabras Susana Díaz. "Vengo a proponer un rumbo cierto, nuestras prioridades", añadió. "La abstención no ha servido para cambiar nada en nuestro país. Rajoy es una manzana podrida en el cesto de nuestra democracia", comenzó golpeando Sánchez a la presidenta andaluza y sus barones. Y Patxi López reiteró el que ha sido eje de su campaña: el riesgo de división. "Se trata de derrotar a la derecha no de derrotarnos entre nosotros".

Susana, a la yugular de Sánchez

Sánchez defendió que en las primarias los militantes deben elegir entre el partido en "tierra de nadie" que, a su juicio, provocó la abstención, o ser un PSOE "referencia de la izquierda".

"No creo que seas voluble, cambias de opinión según te conviene. Y el secretario general del PSOE tiene que tener muy clara su idea de España", sentenció Díaz a Sánchez

Pero a partir de ahí, Díaz fulminó a su rival yendo directa al cuerpo a cuerpo. "Pedro, yo comprendo que la decisión de la abstención fue dolorosa pero ese PP tóxico e infame nos ha provocado la derrota electoral más grande de nuestra historia". "¿Le conviene a ese PP el candidato que ha perdido dos veces o la candidata que le gana por más de diez puntos?", se preguntó retóricamente.

"Nosotros queremos ser la alternativa al PP", insistió Sánchez, que apeló -con varios gráficos- a las encuestas que reflejan las preferencias de los militantes por "un PSOE de izquierdas". "Yo no soy presidente del Gobierno por que le puse unas condiciones a Pablo Iglesias que no aceptó", presumió Sánchez. "Y por que tenías 85 escaños", le reprochó al instante Díaz. "Mi objetivo es ganar al PP y no pactar con Podemos", terció López.

También ahondó Díaz en los cambios de opinión de su gran adversario con otro de los puyazos de la mañana. "No creo que seas voluble, cambias de opinión según te conviene. Y el secretario general del PSOE tiene que tener muy clara su idea de España", le espetó. "Nuestros militantes nos piden que dejemos dar vaivenes y bandazos", enfatizó la presidenta andaluza que anunció que renunciará si el PSOE "no remonta".

"Tu problema no soy yo, tu problema eres tú", le reprochó Díaz, al recordar a Sánchez la deserción de la mayoría de los miembros de su ejecutiva y el alejamiento de él de los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González.

Tal fue la embestida dialéctica de la lideresa al exsecretario general que a Sánchez se le vio notablemente "tocado" en los siguientes bloques: el dedicado al modelo económico y al modelo organizativo del partido. Todo agravado, además, por una sintonía evidente entre gran parte del discurso de Díaz y del tercer aspirante en liza, el exlendakari.

 

Sánchez defendió que el 21M el PSOE está en una "encrucijada": el modelo de Portugal -donde los socialistas gobiernan con varios partidos a su izquierda- o la "gran coalición". Otra reflexión que provocó una arremetida sin piedad de la presidenta andaluza: "Todo el mundo quiere ganar Pedro, pero no todo el mundo gana. Hay gente que se ha presentado dos veces y nos ha llevado a la peor derrota de nuestra historia", ironizó.

Por si fuera poco, Díaz reprochó a Sánchez su "ocurrencia" al fichar como número cuatro en la lista por Madrid a la ex de UPyD, Irene Lozano. "Algo que a mí me dolió", reconoció.

"Estamos así por que en vez de enfrentarnos a la derecha y a los problemas, nos hemos dedicado a atacarnos entre nosotros. Y no se trata de poner el izquierdómetro. Sólo hay una alternativa: o unirnos para ganar todos desde la izquierda o seguir divididos para seguir perdiendo desde no se dónde", alzó la voz Patxi López.

Modelo organizativo y "minuto de oro"

El tercer y último bloque del debate, el del modelo organizativo del PSOE, también evidenció la brecha insalvable que separa a Díaz de Sánchez.

En este aspecto, la presidenta andaluza abogó por un PSOE "más unido y con la fraternidad reforzada". "Un PSOE reconocible y sólido", explicó. Sánchez defendió su apuesta más asamblearia con la regulación de las consultas. Y López defendió con una frase su proyecto para el partido: "ningún militante sin voz y ningún dirigente sin control". El exlendakari reclamó que sólo una moción de censura pueda derribar al secretario general, regular las consultas a la militancia, eliminar la recogida de avales y revitalizar las Casas del Pueblo.

Y, finalmente, llegó el llamado "minuto de oro", el último mensaje de los aspirantes a los más de 181.000 militantes con derecho a voto el próximo domingo.  

"Te pido el voto para reforzar a este partido, aspiro a liderar este partido desde la humildad y desde la decencia. El PSOE es mucho PSOE", dijo Díaz. "O curar o cronificar ese mal llamado abstención al PP. Pido el voto para situar el PSOE a la izquierda, para luchar contra el PP por ser la primera fuerza política y no languidecer y ser la tercera o cuarta fuerza política", replicó Sánchez.

"El PSOE es la única esperanza que tienen los perdedores de la crisis y de la globalización. Pero no lo vamos a poder hacer si seguimos divididos y no tenemos claro cual es nuestro sitio en la izquierda", apostilló López.

La única que llegó rodeada de militantes

"Intenso pero de guante blanco", definió el debate Sánchez en una escueta comparecencia ante los periodistas tras su término. "Estamos hablando entre compañeros, estoy muy contento con el resultado". Por su parte, Díaz eludió pronunciarse sobre el vencedor del debate y se limitó a definirlo como "una oportunidad" para la militancia.

La escenificación predebate también simbolizó mucho de lo que ha sido esta guerra fratricidas en el PSOE. Fue la presidenta andaluza la única que llegó a la sede de Ferraz rodeada de medio centenar de militantes socialistas andaluces. Tanto Sánchez como López lo hicieron rodeados de sus respectivos equipos.

Frente a lo sucedido en otras citas anteriores frente a la sede socialista, especialmente en el convulso Comité Federal del 1 de octubre, apenas una decena de curiosos se concentró frente a la sede socialista y tan sólo una furgoneta de la Policía Nacional custodió la misma.

La imagen del morbo se produjo a la llegada de los aspirantes cuando se produjo una instantánea inédita: Sánchez dando un apretón de manos a su sucesor, el presidente de la Gestora, Javier Fernández. Quien sabe si en siete días, esa fotografía volverá a repetirse.

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