22 de mayo de 2019 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Así fue la boda: de la visita de Paulina, los pulpitos y el miedo de Chayo

El enlace estuvo repleto de anécdotas y recuerdos a su madre, Rocío Jurado. Sorprendió la presencia de la cantante Paulina Rubio, así como la disposición original del menú...

Rocío Carrasco y Fidel Albiac ya son marido y mujer. La pareja contraía matrimonio pasadas las nueve de la noche en una ceremonia civil que tuvo lugar en la imponente finca toledana Valdepalacios ante más de 230 invitados, entre los que, sin duda alguna, destacó Antonio Carrasco, hermano de Pedro Carrasco, que ejerció de padrino para la sorpresa de algunos de los invitados, quizás porque tras la muerte de su padre, la relación con su familia paterna también era escasa, incluso tensa.

El menú, elaborado por José Carlos Fuentes del restaurante Tierra, estuvo compuesto por: pulpitos a la brasa, salmorejo, calamares, jamón de pichón y arroz con gambón. Además, según hemos podido saber, se dispusieron tres grandes fuentes con queso, pescaíto frito y comida oriental. En declaraciones concedidas a este medio, el chef reconoció que "la pareja no ha pedido nada especial".

Paulina Rubio con quien Rocío Jurado grabó una de las canciones de su especial Rocío siempre y quien acudió por sorpresa en la boda; la atómica Carmen Janeiro; la simpática Lara Dibildos; el ex piloto Ángel Nieto; la elegante Alba Carrillo con un diseño de Jorge Vázquez; el cantante Juan Peña y su novia Sonia González o las presentadoras Marta Torné, Yolanda Ramos o Mónica Martínez fueron algunos de los invitados más mediáticos, junto con Las Campos al completo. Aunque, sin duda alguna, la que levantó mayor expectación fue Rosario Mohedano, acertada con un vestido rojo, que acudió acompañada por su marido, el empresario Andrés Fernández.

Quienes estuvieron en el interior de la fiesta nos cuentan que había cierto interés en saber lo que podría ocurrir cuando la hija de Rosa Benito -invitada también a la boda aunque finalmente no asistió- se encontrara con los directores de Sálvame, con los que su marido mantiene abierto un proceso judicial realmente complicado. La propia Chayo había confesado, momentos antes de llegar, que ese era uno de sus grandes miedos. 

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