29 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El 12-O confinado salva a Sánchez de silbidos y hurta aplausos al Rey Felipe

El Rey Felipe y Pedro Sánchez, en Barcelona

El Rey Felipe y Pedro Sánchez, en Barcelona

La ausencia de público en la Fiesta Nacional le ha venido al presidente, y a Pablo Iglesias, como agua de mayo: el chaparrón estaba garantizado en otras condiciones.

 

No deja de tener su ironía que el lema elegido para celebrar el 12-O haya sido “El esfuerzo que nos une”. Que es de la misma factoría Iván Redondo del “Salimos más fuertes” o el “España puede”. De un tiempo para acá, todos los eslóganes que elige Pedro Sánchez para cada una de sus actuaciones, tienen una virtud: en la vida real, sucede todo lo contrario de lo que él presume.

Ni España está pudiendo, hasta el punto de que en la prensa europea empieza a asomar la pregunta de si somos un Estado fallido. Ni hemos salido más fuertes, que suena a broma macabra con el récord ya endémico y pandémico que soportamos.

Ni desde luego estamos más unidos, viendo a un Gobierno que da mimos al nacionalismo; palos a la Corona , desprecia todo asomo de diálogo y pacto con la oposición y llega a aplicar el 155 sanitario a una Comunidad inocente mientras mira para otro lado con los excesos de otras regiones donde la sardana regala la impunidad que el chotis no consigue.

 

Para Sánchez, todo se arregla con un bonito lema. Y su mano se nota incluso en el de la Fiesta Nacional más desangelada que se recuerda. Solo desfilan 527 efectivos; los Reyes confinados con el Gobierno y algunas autoridades en la plaza de la Armería del Palacio Real y, la parada militar limitada a la Legión, la Patrulla Águila y poco más.

¿Cuántos silbidos se ha ahorrado Sánchez con un 12-O confinado y cuántos aplausos le ha hurtado al Rey?

El virus impone ese formato, que en realidad le viene fenomenal a Sánchez. Y a Iglesias, que esta vez sí va: hasta ahora, el 12-O eran para él y para su partido el aniversario de un oprobio; del sometimiento españolista a los pueblos indígenas; una fecha oscura que nos obligaba a pedir disculpas al mundo entero. Que hace falta ser sectario y conocer poco la historia para avergonzarse del Descubrimiento, una de las mayores gestas de la Humanidad.

Que Viva España...

Pero decíamos que le viene bien a Sánchez este formato doméstico porque probablemente se haya  ahorrado los vítores en defensa del Rey y los silbidos que él y su Gobierno a buen seguro se hubieran llevado por abrir el debate sobre la República en un país que necesita mascarillas, ucis, trabajo y salud. Y no a un montón de ministros innecesarios que dicen cosas inaceptables y hacen cosas intolerables.

Algún berrido hubo, pero nada que ver con la mundial que hubieran padecido de ser el 12-O en formato de "barra libre", sin mascarillas ni bozales de por medio. Así que Viva España, que últimamente vivimos poco y mal y en general. Y, si no le parece mal a Sánchez, Viva el Rey.

Comenta esta noticia