Mientras no excomulguen a los curas pederastas, con mis hijos que no cuenten

El que le ponga la mano encima a un niño, tiene que ser juzgado y expulsado inmediatamente de la Iglesia.

Desde que la Iglesia católica española anunciara la semana pasada su pretensión de constituir una comisión que revise sus protocolos de actuación ante los casos de pederastia estoy preguntándome si es que no tienen el número de la policía.

El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez Fernández, famoso por su actuación ante un caso de abusos sexuales ocurrido en su diócesis, es uno de los promotores de este Libro blanco de la iglesia. Yo sinceramente creo que esta institución está perdiendo lo poco que le queda en España. Con todos mis respetos a quiénes creen en Dios, espero que la Iglesia en este caso no les represente.

Igual, después de tantos años hablando de la misericordia de Dios y de poner la otra mejilla, algunos obispos se han creído que el Código Penal de la iglesia se aplica en el confesionario y la pena son dos padres nuestros y tres avemarías.

La última de este bochornoso escándalo es que una víctima pide 300.000 euros en los tribunales y la Iglesia considera que, si cumplen con ese pago, puede sobrevenirles una oleada de gente que quiera también ser indemnizada. ¿Os imagináis que esto sucediera? Qué locura ¿verdad?

Tendrían que vender su patrimonio para darle el dinero a unos cuantos centenares de hombres desgraciados a los que les robaron su niñez, mientras ellos se divertían, dándole un respiro a su celibato.

Lo siento pero no, señor Menéndez. No vamos a comulgar sus tretas. Nos importan bien poco sus protocolos, porque está claro que han tenido que pasar 2.018 años para que les importe algo sus delitos.

El que le ponga la mano encima a un niño, tiene que ser juzgado y expulsado inmediatamente de la Iglesia. Mientras esto no pase, mientras no excomulguen a los abusadores, con mis hijos no cuenten.

Sobre la excomunión en el aborto no hay discusión que valga. Además, hablan de homicidios y asesinatos cuando una mujer decide interrumpir voluntariamente su embarazo. Todavía no he oído hablar de violaciones a niños en la Iglesia, solo de pederastia. Y es que el lenguaje dignifica ¿verdad?

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