21 de enero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Casado aprovecha la debilidad de Sánchez y convierte sus 88 escaños en un fortín

Esta vez el PP tendrá el aliento de Vox y no el de Cs en la nuca, lo que marcará la legislatura. Su presidente intenta exorcizar los demonios de una abstención. "Estamos fuertes", proclama.

Las elecciones de este domingo dejan un sabor agridulce en el PP, por más que Pablo Casado saliera a las puertas de Génova 13 una vez conocido el resultado para proclamar: "Estamos fuertes y queremos seguir sirviendo a los españoles".

"Vamos a esperar a ver qué plantea Pedro Sánchez, vamos a ser muy exigentes con el PSOE y después ejerceremos nuestra responsabilidad y nuestra alternativa", señaló el líder de los populares en un mensaje lo suficientemente ambiguo como para no cerrar la puerta a una hipotética abstención y ni siquiera a presentarse a la investidura.

Aprovechando la victoria pírrica de Sánchez y, por tanto, su debilidad. 

Los populares fantasearon-aunque nunca con demasiada fe- con rondar los 100 escaños, pero el empuje de Vox puso un techo de cristal a Pablo Casado. Uno, finalmente, de 88 escaños frente a los 66 que tenía. 

Y tener a Santiago Abascal respirándote en la nuca, aunque sea a 36 diputados de distancia, no es lo mismo que tener a Albert Rivera. Ello, de hecho, va a condicionar mucho la legislatura que echa a andar. Como también la agenda del centro derecha.

Hay que recordar que la irrupción de Vox provocó, en su día, el escoramiento de Casado a la derecha, que su electorado castigó rebajando el PP a 66 escaños. Casado captó el mensaje y desde abril cambió el discurso y el tono. Aunque manteniendo su línea dura con la crisis catalana, asunto capital de esta campaña. 

En el mejor de los escenarios posibles, el PP llegó a pensar en la posibilidad de sumar con Vox y Cs no mayoría absoluta (eso nunca lo vieron), pero sí al menos un escaño más que la suma del PSOE, Unidas Podemos y Más País

La realidad ha sido, finalmente, otra. Una en la que irremediablemente vuelve a posarse sobre la cabeza de Casado la presión para que se abstenga, después de pasarse meses exorcizando los demonios de tal posibilidad. 

Aunque tampoco quiso el presidente de los populares cerrar este domingo la puerta a intentar una investidura, si el socialista no puede o no quiere. Ese "ejerceremos nuestra responsabilidad" que entonó a las puertas de la sede tiene múltiples interpretaciones. 

A lo único que sí se cerró en banda es a una gran coalición: "Nuestros intereses y programas son incompatibles", sostuvo.

La noche dejó algunas victorias morales para el PP. Los populares suman un segundo escaño en Cataluña (en abril solo obtuvieron el de Cayetana Álvarez de Toledo) y se mantienen por delante de Vox, aunque por apenas 42.000 votos. 

En Madrid, la circunscripción reina y donde el PP cayó a la tercera posición en abril, por detrás de Cs, Casado pasa de 7 a 10 escaños, empatado con la candidatura encabezada por el propio Sánchez.  

En el País Vasco, los populares confiaban en recuperar al menos el escaño de Álava, que perdieron en abril, para Marimar Blanco. Sin embargo, se han quedado a 2.047 votos. Peor fue en Vizcaya: han estado a solo 235 votos. 

El auge de Vox ha dado muchos quebraderos de cabeza al PP en esta noche electoral. Especialmente en Murcia, tierra del secretario general y donde los de Abascal han quedado por delante de los de Casado, siendo primera fuerza por algo más de 10.000 votos (aunque empatados a tres escaños). 

La situación se ha repetido en Almería, con el PSOE en primera posición, Vox en segunda y el PP en tercera. Lo mismo que en Sevilla, Huelva y Cádiz.

Galicia ha sido la cruz de la moneda. El PP de Alberto Núñez Feijóo ha contenido el empuje de los de Abascal, que no han obtenido representación alguna.

Dijo Casado que ahora la pelota está en el tejado del candidato del PSOE y ganador de las elecciones generales. De momento, él a esperar a que mueva ficha. Pero sus 88 diputados son su fortín.

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