08 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La larga precampaña de Feijóo provoca interferencias en la estrategia de Casado

El barón gallego es el próximo que se examina en las urnas y ya ha empezado a intensificar su perfil propio en el PP, con los efectos colaterales que ello está teniendo ya en Génova 13.

Al debate artificial creado en el PP sobre la conveniencia de ofrecer a Pedro Sánchez una alternativa a Unidas Podemos, ERC y Bildu que el socialista ni ha pedido ni quiere solo le faltaba la irrupción de José María Aznar

El expresidente del Gobierno se manifestó este lunes favorable a una "alianza de partidos constitucionales" para evitar que el régimen del 78 entre en una fase "terminal". Pero sin Pedro Sánchez al frente. 

Es la última aportación a una bola de nieve que incomoda a Pablo Casado y a su dirección nacional. Que ven cómo, cuando todos los focos deberían apuntar al PSOE por el silencio ensordecedor de los barones socialistas ante el pacto de Sánchez, muchos apuntan, por contra, al PP. 

El comienzo de todo

La madeja tiene su origen en unas declaraciones que Alberto Núñez Feijóo pronunció el martes de la semana pasada a su salida de un Comité Ejecutivo Nacional del PP, cuando instó al presidente en funciones a repensarse su acuerdo con Pablo Iglesias y le tendió la mano del PP. O mejor dicho: le pidió a Casado que se la tendiera. 

Desde entonces el PP lleva una semana enredado en un dilema que no es tal. Dado que la guardia pretoriana de Casado lo ha dicho bien claro estos días: no hay nada que hacer con el PSOE de Sánchez porque Sánchez ya ha elegido. Y no precisamente a ellos. 

A medida que vaya cuajando la investidura de Sánchez con la extrema izquierda, los independentistas y los herederos de Batasuna, la presión sobre Casado irá remitiendo. Pero en la séptima planta de Génova 13 saben que en el futuro habrá más controversias. 

La clave está en Feijóo. El presidente gallego se enfrenta a las urnas el año que viene con la difícil misión de conseguir su cuarta mayoría absoluta consecutiva. Y para ello necesita no solo anular a Ciudadanos y Vox para aglutinar a todo el centro derecha, sino también armar un discurso centrista y centrado capaz de convencer, incluso, a quienes en las generales votaran al PSOE.

Así pues, las elecciones gallegas y la campaña de Feijóo van a determinar cada vez más la agenda del PP en los meses venideros. Un partido que ya de por sí mira y escucha siempre al barón gallego, por ser el que más peso y predicamento tiene. El gran referente más allá de Madrid. 

Así se lo haz advertido los estrategas de Casado al presidente de los populares: que el perfil propio de Feijóo puede producir más disfunciones entre la estrategia de Madrid y la de Galicia en el futuro. Y que habrá que andar por pies de plomo. 

En teoría, las elecciones gallegas tocan en septiembre de 2020, aunque desde hace meses existe el runrún recurrente de que Feijóo no agotará el mandato y las convocará en primavera para reducir el margen de maniobra de la izquierda. 

En las elecciones generales, el PPdeG consiguió ser la fuerza más votada por una diferencia de 10.000 votos, un título que había perdido en abril a manos de los socialistas. No obstante consiguió 10 escaños y la izquierda, 13 (10 los socialistas, 2 Podemos y 1 el BNG). Aunque, como recordaba Miguel Tellado, el secretario general de los populares gallegos la semana pasada, el resultado "no es extrapolable". 

Feijóo tiene el difícil reto de sumar su cuarta mayoría absoluta

En esos comicios el PPdeG también fue capaz de dejar en cero escaños a Ciudadanos y Vox, después de tantear a los de Santiago Abascal para que no se presentaran en las cuatro circunscripciones gallegas, según le consta a este periódico. 

Pero Vox no cedió y tampoco lo hará en las autonómicas. Fuentes de la formación consultadas por ESdiario ya adelantan que, a pesar de sus malos resultados en Galicia el 10-N, "sí o sí" Vox se presentará a las elecciones gallegas. Y que Abascal echará "el resto" en la campaña. Las mismas fuentes muestran su convencimiento de que el partido verde entrará en el Parlamento de Galicia.

A Feijóo no se lo van a poner nada fácil. De ahí que vaya a la guerra electoral con toda la artillería. Aunque de vez en cuando alguno de sus proyectiles alcance, colateralmente, a Casado

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