04 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La OMS envió 40 señales de alarma antes del 8M y el Gobierno ignoró todas

Pedro Sánchez presidiendo la última reunión del comité científico que asesora al Gobierno.

Pedro Sánchez presidiendo la última reunión del comité científico que asesora al Gobierno.

La OMS recomendó día tras día desde el 27 de enero que se cancelaran los eventos multitudinarios. Una semana después del 8M, los infectados habían crecido un 1.237% y los muertos un 2.620%

 

El 27 de enero de 2020 la OMS exigió al Gobierno español, y demás socios de la organización, la “prevención de eventos de amplificación”. Lo hizo 40 días antes del 8M. La OMS repitió, día a día, 40 veces igual consigna antes de las celebraciones masivas de ese fin de semana (manifestaciones feministas, mítines, partidos, misas…).

Pero llegó el 8M. Y el Ejecutivo de Pedro Sánchez no sólo no suspendió los actos masivos, sino que los promovió y los encabezó. Pronto hubo una estadística visual del riesgo de contagio en tales actos masivos: tres ministras del Gobierno y la propia esposa del presidente comunicaron su positivo tras participar en manifestaciones feministas.

Hubo otra prueba estadística del error aún más definitiva oculta entre la masa de cifras de la pandemia. Cuando el 27 de enero la OMS lanzó por primera vez tal recomendación, a tres días de proclamar la emergencia sanitaria mundial, sólo había 2.798 infectados en todo el mundo. Ninguno todavía en España. Pero el riesgo de expansión ya era “alto” en España.

España llegó al polémico 8-M con un nivel de expansión que ya era muy alto 

España llegó al 8M con 430 infectados. Y cinco muertos. El nivel de expansión ya era “muy alto”. Durante 40 días había omitido tal recomendación de evitar actos masivos. España seguía siendo una fiesta de manifestaciones, mítines, partidos, discotecas, misas, terrazas…

La OMS marca una incubación media de cinco días del coronavirus. Una semana después del 8M, el rostro de la pandemia había cambiado radicalmente en España. El 15M España ya tenía 5.753 infectados y 136 muertos. Los contagiados se habían multiplicado un 1.237%. Y los fallecidos habían crecido un 2.620%.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, proclama aún hoy que "el 8 de marzo no había ninguna circunstancia concreta ni objetiva para la suspensión de ningún acto público ni manifestación, como fue la del 8M". Le extraña que "se haga hincapié" en las críticas por un acto de defensa de los derechos de las mujeres cuando "ese día hubo una pluralidad de actos públicos, partidos de fútbol y actos de partidos políticos por todos conocidos".

Cierto. Todos los actos masivos fueron foco de contagio. "No había ningún dato objetivo de las autoridades científicas o médicas que determinara la necesidad de suspender cualquier concentración pública". Falso. El ministro de Transportes y Movilidad, José Luis Ábalos, hace su aportación científica: "Yo ese día estuve en la mascletá de Valencia, y nadie me ha preguntado si eso estuvo bien o estuvo mal".

¿No había ningún dato objetivo de las autoridades científicas o médicas que determinara la necesidad de suspender cualquier concentración pública?, ¿Vale la OMS como autoridad científica/médica?

¿Qué decía el 7M la OMS cuando había más de 100.000 infectados en el mundo, más de 400 muertos, y el nivel de riesgo de coronavirus en cada país, incluida España, ya era igual que en China, “muy alto”?, ¿Qué decía el 7M la OMS cuando en España había 374 infectados y 5 muertos? Pues reclamaba lo mismo que llevaba diciendo diariamente desde el 27 de enero: “prevención de eventos de amplificación de transmisión”.

Los ministros Salvador Illa y Fernando Grande-Marlaska compareciendo este lunes.

 

Los apologetas del Gobierno invocan la imposibilidad de prohibir manifestaciones, mítines o partidos sin decretar el estado de alarma. Pero el Ejecutivo, sin rebuscar en cajones legislativos, tenía un arma muy sencilla para frenar todos los actos masivos del 8M: desaconsejarlos por razones de salud pública. Si el Gobierno, previo al decreto, se hubiera ocupado antes del 8M de alarmar (avisar) a su población del riesgo de contagio en actos masivos… las cifras de infección, saturación hospitalaria y muertes habrían sido menores, y, por tanto, tanto más abordables.

El argumentario gubernamental añade que es fácil ser profeta el día después. No hacía falta ser profeta. Sólo leer a la OMS cada día desde el nacimiento de la crisis sanitaria. Si no leían Salvador Illa y Fernando Simón a la OMS, ¿a quién leían?, ¿Cuál fue su guía científica para combatir la pandemia en enero, febrero y primera semana de marzo?

Y si leían a la OMS, ¿por qué desoyeron todos sus consejos? El veto a los actos masivos no fue una nota a pie de página de la OMS. Formaba parte de sus objetivos estratégicos para combatir la expansión del coronavirus. Todos los incumplió España durante 40 días.

El arsenal de la OMS de respuesta al coronavirus desde enero era el siguiente:

- Limitar la transmisión de persona a persona, incluida la reducción de infecciones secundarias entre los contactos cercanos y los trabajadores de la salud, la prevención de eventos de amplificación de transmisión y la prevención de una mayor propagación internacional desde China.

- Identificar, aislar y atender a los pacientes temprano, lo que incluye brindar atención optimizada a los pacientes infectados.

- Identificar y reducir la transmisión desde la fuente animal.

- Abordar incógnitas cruciales y sobre la gravedad clínica, el grado de transmisión e infección, el tratamiento, opciones y acelerar el desarrollo de diagnósticos, terapias y vacunas.

- Comunicar información crítica sobre riesgos y eventos a todas las comunidades y contrarrestar la información errónea.

- Minimizar el impacto social y económico a través de asociaciones multisectoriales.

Esto se puede lograr mediante una combinación de medidas de salud pública, como la identificación rápida, el diagnóstico y el manejo de los casos, la identificación y el seguimiento de los contactos, la prevención y el control de infecciones en entornos de atención médica, la implementación de medidas de salud para los viajeros, la sensibilización en la población, comunicación de riesgos.-

Merecen destacarse medidas de la OMS desechadas como “identificación y el seguimiento de los contactos” o la “implementación de medidas de salud para los viajeros”.

 

Este diario ha probado que el Gobierno desoyó con órdenes del Ministerio de Sanidad el seguimiento de los contactos de los infectados, y permitió vuelos masivos desde la Italia contaminada/confinada y sin control sanitario en los aeropuertos españoles.

Pero también incumplió e incumple la orden de la OMS de “comunicar información crítica sobre riesgos y eventos a todas las comunidades y contrarrestar la información errónea”. El Gobierno nunca comunicó riesgos del 8M. Ni contrarrestó la información errónea existente. Aún hoy sigue sin contrarrestarla. Miente o sigue sin leer a la OMS. Solo Margarita Robles, titular de Defensa, admite errores de gestión, pero declina precisarlos.

El Ejecutivo el 24 de febrero informaba que “parece poco probable la transmisión por el aire a distancias mayores de uno o dos metros”. El 8M olvidó su propia lección. Ninguna manifestación o partido guarda tales distancias. Después del 8M, con las curvas de muertos e infectados disparadas, el Ejecutivo nos enseñó que en materia de coronavirus una pareja camino del supermercado ya es multitud.

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