27 de noviembre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Increíble: Sánchez azuza a los agricultores contra los Mercadonas de España

El presidente esquiva de mala manera su responsabilidad con una mentira: el campo solo vende un 7% de su producción a los hipermercados y lo sabe.

 

 

Con esa mezcla de frivolidad e irresponsabilidad que le caracteriza cuando intenta esquivar un problema, Pedro Sánchez ha señalado en falso a las grandes superficies como responsables de los quebrantos que sufre el sector agrario, ése que según el primer dirigente de la UGT, José Álvarez, está formado por una derecha "carca y terrateniente".

Se trata de una invitación directa a que el gremio cargue contra Mercadona o Carrefour, por citar dos marcas entre tantas, sugiriendo que las ganancias potenciales del campo están mermadas por la voracidad de esas empresas, a las que invitó a "reflexionar" tras empezar a imponerles reuniones monográficas con el ministro de Agricultura, Luis Planas.

Si las formas son inaceptables, el fondo es simplemente mentira: solo el 7% de la producción agrícola española acaba en los supermercados, un porcentaje ínfimo que desde luego no esquilma a nadie y, sin embargo, es clave para pequeñas producciones sin capacidad de exportar al extranjero, que es el destino del 80% del producto del campo español.

 

 

¿Pretende Sánchez, señalado como percutor de la crisis del sector por la subida del SMI, que tractores de toda España carguen contra las superficies comerciales? De no ser porque los afectados son perfectamente conocedores de su realidad y de las causas de sus problemas, se estaría calentando un conflicto desde Moncloa con tal de salvar a su inquilino.

Falsos culpables

Con esta actitud, sanchista por antonomasia, no sólo se buscan falsos culpables, sino que además se esquivan soluciones reales, que son bien sencillas y sí están en manos del Gobierno: reducir la carga fiscal sobre la factura eléctrica, retirar la amenaza de subidas en el gasóleo en el epígrafe eufemístico de los "impuestos verdes" y, por ejemplo, renunciar al cobro de ese impuesto al trabajo que son las cotizaciones para los trabajadores del campo con menos salario.

Esas medidas ayudarían a los trabajadores, no penalizarían a sus empleadores, mejorarían los márgenes y no atizarían un enfrentamiento con nadie. Eso es hacer política de altura y razonable, justo lo opuesto de lo que acostumbra este presidente tan poco acertado.

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