22 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los ocho montajes publicitarios de Pedro Sánchez para aplaudirse a sí mismo

Pedro Sánchez, en distintos montajes preparados por Moncloa

Pedro Sánchez, en distintos montajes preparados por Moncloa

El equipo del presidente, con Iván Redondo a la cabeza de todo, ha ido orquestando desde su llegada a Moncloa todo tipo de reportajes fotográficos y vídeos promocionales.

El presidente del Gobierno se ha convertido en un gran protagonista de las producciones orquestadas por su jefe de Gabinete, Iván Redondo. Los aplausos en el Congreso y a su llegada de la cumbre de Bruselas, aclamado por todo el Consejo de Ministros, han sido solo los últimos episodios de los montajes publicitarios orquestados por el 'gurú' de Sánchez, para mayor gloria del presidente, pero antes, los ha habido más y algunos incluso mejores.

De hecho, quién no se acuerda ya de aquellas imágenes a bordo el Falcon, gafas de sol en ristre, emulando al mismísimo Kennedy. Había pasado menos de un mes desde su llegada a la Moncloa, pero sin duda las fotografías distribuidas por su equipo de comunicación supusieron el inicio de las ya famosas campañas de Redondo, y han quedado en la retina de todos para siempre.

 Pero días antes, Sánchez ya había sido protagonista de su propio anuncio publicitario. Había que vender la imagen de un presidente cercano y deportista, así que el equipo de comunicación se encargó de difundir unas instantáneas recorriendo las instalaciones de Moncloa. Corriendo a primera hora de la mañana acompañado de su perra Turca, encaraba el día junto a la mascota, a la que hacía carantoñas. Ya no era el Sánchez presidencial del Falcon, ahora era el Sánchez de la gente.

Pero el colmo llegó días después con las manos del presidente "que marcan la determinación del Gobierno". Un reportaje gráfico tras la visita a Angela Merkel en Berlín solo ilustrado con varios primeros planos de los gestos manuales del Sánchez, que ya avanzaban el carácter presidencialista del nuevo Gobierno. Sánchez como centro de todo.

 

Y es que el presidente es presidente aunque sea en campaña. De hecho, Moncloa fue el lugar elegido para la última entrevista de Sánchez antes de las últimas elecciones. Con Antonio García Ferreras como maestro de ceremonias, la cuidada escenografía diseñada por Redondo no tenía otro objetivo que convencer al gran público de que el palacio presidencial seguiría teniendo el mismo inquilino. Aunque esta vez salió caro. La Junta Electoral multó al PSOE por utilizar un espacio oficial en plena campaña.

Pero para aplausos, los que recibió por parte de la selección española en 2018, cuando acudió a la concentración del equipo en la Ciudad del Fútbol de las Rozas. Todos aplaudieron menos uno, el portero David de Gea, que enfadado con el presidente tras acusarle por el presunto escándalo sexual del que fue protagonista, se negó a ovacionarle. Sin embargo, en uno de esos gestos calculados, Sánchez se acercó para pedirle perdón.

Sin embargo, tras las elecciones y su acuerdo con Podemos, nada ha cambiado en la política publicitaria del Gobierno. La salida en excursión en autobús, todos los ministros juntos, a primera hora de la mañana partiendo hacia la finca de Quintos de Mora y su llegada al recinto toledano,para dar la impresión de un Gobierno unido que pasa el fin de semana en una casa rural, tampoco tuvo desperdicio y por supuesto fue de mo más comentado allá por el mes de febrero.

 

Y es que, la máquina comunicativa y propagandística del Gobierno está a pleno rendimiento y qué mejor maner de rendir culto al presidente que orquestando ovaciones allá donde va. Y un acuerdo "histórico" en Bruselas, como lo calificó el propio Sánchez, no merecía otra cosa que seguir el mismo camino y por partida doble. Aplausos en Moncloa y también en el Congreso. 

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